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viernes, 28 de septiembre de 2012

‎... El discurso —el psicoanálisis nos lo ha mostrado— no es simplemente lo que manifiesta (o encubre) el ... que traduce las luchas o los sistemas de dominación, sino aquello por lo que, y por medio de lo cual se lucha, aquel poder del que quiere uno adueñarse.
http://michel-foucault-archives.org/?Hay-que-defender-la-sociedad-curso

jueves, 20 de septiembre de 2012

Género y la Sociología Relacional


La categoría género es el resultado más elaborado de lo que se conoció dos décadas atrás como estudios de la mujer. Se trata de una intervención teórica dentro de las ciencias sociales, en principio, que ayuda a clarificar el panorama analítico de la constitución teorética de las ciencias sociales, que toman, hasta cierto punto una actitud natural[1] frente a la diferencia hombres-mujeres; al formalizar como objeto de estudio a la mujer en principio, plantea una revolución en los núcleos teóricos y metodológicos de las ciencias sociales, problematizando en un primer momento, que la estructura de los estudios sociales se hallan  inmersos en un proceso social que reafirma constantemente la dicotomía simbólica de género, por ser este un elemento que instituye el orden social.

El planteamiento que haremos, es seguir la línea que trazamos a partir del capítulo anterior, es decir, tomaremos a la sociología relacional, como un punto de observación sociológica, sumando a ello, la propuesta teórica hecho por Joan W. Scott, para quien el género es una categoría analítica útil al análisis histórico. Partir de este posicionamiento, nos permitirá  ver las articulaciones del género como un elemento social diferenciado y diferenciador, a la vez que se le observa con un objeto analítico de interés sociológico, el cual abre diversas lineas de investigación, las cuales permiten entablar un dialogo con otras áreas de pensamiento, pero sin renunciar a las fuentes de donde emerge la preocupación inicial. El fin que se persigue, es llevar al análisis sociológico los estudios de género, para incorpora el potencial heurístico de una categoría que ha sido retomada como un elemento adyacente al análisis de la realidad social; como categoría de análisis, abre toda una línea de investigación, que trae consigo nuevos objetos, sujetos y saberes, que constituyen la forma del conocimiento con potencial multi, inter y trans disciplinario.

La discusión sociológica ha sido presa del momento político del movimiento feminista, y de la preocupación en cuanto a la presencia pública que tiene el discurso feminista; como toda disciplina social que ha sido atravesada por el feminismo, algunos estudios sociológicos se ha enfocado fundamentalmente en lo que se conoce como la perspectiva de género, tarea que sin duda ha sido fundamental para nutrir el campo de investigación y visibilizar nuevas perspectivas con incidencia más política que epistemológica; sin embargo para los objetivos de este trabajo, no habremos de situarnos en este tipo de enfoque; no se pretende revisar el paradigma sociológico y desde ahí asumir una posición con la cual se problematice con “perspectiva de género”; no pretendemos decir que esta tarea no sea importante, sin embargo nuestro objetivo es  ubicar las discusiones de género, como un cumulo de estudios y reflexiones teóricas[2] las cuales son transversales al análisis sociológico. Nuestra pretensión es analizar cómo esta convergencia de saberes  inauguran un nuevo campo disciplinar dentro del campo científico.

Desde nuestra óptica hay dos formas de trabajar la categoría de género, y además es posible hacerlo desde nuestro mirador: la Sociología Relacional; el primer abordaje  consiste  ubicar las interdependencias sociales, las configuraciones de relaciones entre diferentes agentes sociales, que hacen sea un ordenamiento simbólico, normativo, institucional y catéxico; esta forma de abordaje, es común encontrarla en la mayoría de trabajos sobre género y sus implicaciones sociales y en nuestro caso, los autores sociólogos que trabajamos, problematizan la diferencia sexual[3] como un eje analítico de la vida en sociedad, como un ordenamiento de las dinámicas sociales que se sustentan en esta diferenciación. El  segundo momento, lo constituye el desarrollo del siguiente capitulo: analizar como la categoría género desemboca en una serie de estudios y como estos, nos permiten visualizarlos como un campo disciplinar.

En este sentido resulta pertinente problematizar el uso que se ha dado al género dentro de las teorías sociológicas que toman la diferencia sexual como un elemento proveniente de la dinámica cultural, antes que una forma “natural” y por tanto funcional del orden social.  Es así que dentro de nuestro ejercicio analítico, habremos de retomar los textos donde nuestros autores demarcan la diferencia sexual y que a nuestro modo de ver son fundantes, para una sociología la cual incorpora al género, de manera indirecta, como categoría analítica; son textos que aproximan una serie de discusiones, que a la luz contemporánea, (aunque desconocida) reúnen las preocupaciones que hoy en día son latentes en buena parte de la literatura de los estudios de género: Cultura Femenina y Filosofía de la Coquetería de Georg Simmel, El cambiante equilibrio de poder entre los sexos y el Proceso Civilizatorio de Norbert Elías, La Dominación Masculina y el Sentido Práctico de Pierre Bourdieu.

La utilización del  género como categoría analítica ha demarcado las sucesivas transformaciones conceptuales que han impactado a las ciencias sociales, de ser un elemento descriptivo de una forma natural (Sexo) homologada socialmente (Género), a  la transformación en un concepto el cual delimita un objeto y un tipo de abordaje de ese objeto.

El feminismo tuvo la virtud de mostrar que ser hombres o mujeres no eran atributos  naturales, los estudios de género cuestionaron la pretensión de un momento del feminismo de establecer a la cultura como un artificio de la naturaleza. Sin ser su pretensión, echaron por la borda la eterna discusión dicotómica Sociedad/Naturaleza, Sociedad/Cultura; de esta manera al tomar a la categoría género, se reconfigurarón las formas en que las diferencias entre hombres y mujeres se abordan, no podían ser encasilladas bajo el paraguas de la  desigualdad social, ni bajo el esquema de dominación-subordinación, sino a través de las dinámicas relacionales que se establecen dentro del sistema de géneros; destronando con ello, la forma en que se pretendía que el género solo fuese una representación cultural de la diferencia sexual, teniendo al sexo, como un dictum natural, en vez de una construcción social.

De esta manera el concepto género desarticula una serie de desplazamientos que se suceden de la diferenciación sexual a través de disposiciones con las cuales se organiza la sociedad producto de formas simbólicas y de ahí a constitución de relaciones sociales, siendo el género una forma primaria significante de poder (Scott;1986). De esta manera vemos como, hay dos momentos de su articulación, por un lado es una explicación significativa relacional, que nos dice el estadio de las interacciones entre individuos, al momento que nos dice como lo social entiende y regula esas interacciones.

Joan Scott, propone estudiar al género como categoría analítica porque a tráves de sus uso conceptual, vemos cómo operan los símbolos culturales, los conceptos normativos que regulan el uso de esos símbolos (ideologías, religión, ciencia, etc),el nivel institucional, donde se demarca y se organiza a través de las organizaciones sociales, (parentesco, familia, política, economía, en síntesis  el orden del discurso) y el nivel subjetivo entendido como el nivel donde se forma la identidad y la agencia. Como relación significativa primaria de poder, el género  constituye una una forma originaria de construir la diferencia como un significante de la regulación del poder a través de la percepción, y organización concreta y simbólica de la vida social (Bourdieu).

El género es una forma de poder, pues no solo es un principio significativo de poder, sino un elemento fundante, una producción del mismo vía el orden cultural, a través de la legitimación de las oposiciones binarias (Masculino/Femenino. Claro/Oscuro), las cuales constituyen la base de las relaciones sociales

Scott por otro lado nos aporta otros  elementos que nos permiten visualizar, al género como  una forma simbólica que es instituida e instituyente de la vida social y haciendo con ello problemático las formas masculinas y femeninas, como una serie de figuraciones universales de la sociedad humana,  con la cual surgen tipos de identidad y acciones que son interiorizados y puestos en práctica, actuados y reactualizados constantemente en el transcurso de la vida.

El elemento simbólico es donde se establecen las formas de representación de los diversos órdenes de masculinidad y feminidad; siendo ambas un proyecto diferenciado y diferenciador entre ambos; las formas de representación corresponde las formas figuracionales de lo que ser hombre o mujer representa, a través de la práctica de valores, roles, discursos y formas de acción que las definen.  En este sentido las formas de  masculinidad y feminidad subyacen a esta estructura, que les permite estructurar relaciones de género en tanto actúan ciertos valores respecto a las mujeres, siendo su agencia limitada a las formas de lo permisible culturalmente se acepta es la mujer y el hombre..

El nivel normativo analiza dentro de la categoría género,  los valores, discursos y prácticas que son interiorizados siendo la simiente de la subjetividad y de la agencia, o como lo denominaría Pierre Bourdieu Habitus , es decir las series de disposiciones duraderas que determinan nuestra forma de sentir, de construir y de preciar el mundo (Cfr, Pierre Bourdieu). Lo normativo disciplina al cuerpo y le asigna una forma y un sentido determinado para lo masculino y lo femenino, de esta manera  se estructuran ordenes, y valores que son representados al nivel de la corporalidad. Aquí juegan un papel importante la ciencia, las disciplinas, las artes, los saberes populares y otras formas desde las cuales habla la cultura y la sociedad, y que conforman una serie de discursos y prácticas corporales con las cuales se sintetiza lo que los humanos deben ser respecto a su presentación sexo-genérica.

El nivel institucional delinea los procesos que la categoría Género visualiza en la conformación y organización de las estructuras del Estado y la Economía política; las relaciones de poder y dominación que subyacen subrepticiamente a la forma política de organización de la sociedad,  y como esta  organización estatal genera las condiciones  de la dominación de lo masculino como el eje privilegiado de la vida pública, toda vez que la producción de bienes y la reproducción de la sociedad provienen de la cultura andrarquica[4] como proyecto organizativo de la sociedad.

El nivel subjetivo hace que la categoría Género muestre la marca de la psique, el nivel particular, el lugar de la representación propia, donde lo interiorizado se expresa diferenciándose e identificándose en referencia a los modelos de masculinidad y feminidad.  Donde lo que se ha hecho cuerpo es puesto en práctica y es la forma discursiva con la que se expresa la identidad.




[1]    El concepto de Actitud Natural  tiene una lectura de suma importancia en la discusión sociológica y filosófica,  su primer articulador es Edmund Husser, seguido por Alfred Schütz y retomado tanto por el Interaccionismo simbólico (Erving Goffman) y la Etnometodología (Harold Garfinkel). Para ellos la actitud natural consistente en aceptar como existente el mundo en el que vivimos, es la relación que establecemos con el mundo sin problematizarlo,
[2]    En este sentido recupero la discusión de Guillermo Nuñez Noriega respecto de la llama da “Teoría QUEER”,  Para él no es una teoría en tanto no postula ley alguna, pero si es un cuerpo de reflexiones vinculado a las teorías sociales y participa de los debates teóricos actuales. Lo mismo aplica a los estudios de género, se vinculan a teorías y estudios de las ciencias sociales y la filosofía, participan de los debates teoréticos. Pero se puede añadir una cosa tanto a los Estudios de Género y los Estudios QUEER, sus forjadores son formados en las disciplinas sociales, dichos estudios son un elemento de especialización de esa formación, unas gafas más que añaden a las gafas disciplinares.
[3]    Si bien los estudios de género contemporáneos hacen incapie que la diferencia sexual  es social y es diferente de la diferencia genérica, Por cuestiones histórico-espaciales habremos de hacer una homología a fin de visibilizar como el trabajo de Simmel, Elías y Bourdie, trabajan la relación genérica en términos simbólicos y sociales, lo que podríamos entender dentro del sistema sexo-género-deseo, esto también para hacer evidente que la dicotomía sociedad/cultura, solo es un falso problema analítico, no se puede pensar a la cultura fuera de la sociedad y viceversa, por tanto no son dos momento de la vida, sino una interrelación de como se presenta esa vida.
[4]    Utilizaremos los conceptos “Andrárquico” y “Ginarquico”, como lo recomienda Norbert Elías, pues menciona que las formas tradicionales “Patriarcado” y “Matriarcado”, solo refieren a la capacidad de hombres y mujeres en tanto padres y madres; los propuestos por él, refiere al dominio ejercido por hombres o mujeres, el cual es diferente del gobierno de padres y madres o en muchos casos las correspondencias son difusas. Vgr  Elías Norbert; El Cambiante equilibrio de Poder entre los sexos (2ª nota al pie)