La separación que efectúa la
institución escolar, tanto por la prueba que constituye la preparación del
curso y el concurso en si mismo, como por la cisura ritual, verdadera frontera
mágica, que instituye el concurso, separando al ultimo recibido del primer
suspendido por una diferencia marcada por el hecho de llevar un nombre,
un título, es una verdadera
operación mágica, en la que el paradigma es la separación entre lo sagrado y lo
profano , tal como lo analiza Durkheim. El acto de clasificación escolar es
siempre, pero particularmente en este caso, una acto de ordenación […] Este
acto constituye una diferencia social de rango, de clasificación, una relación
de orden definitiva; los elegidos son marcados, de por vida, por su pertenencia
[antiguo alumno de…], ellos son miembros de una orden, en el sentido medieval del término. Y de una orden nobiliaria,
conjunto claramente delimitado [en el que se está o no está] de personas que
están separadas del común de lo mortales por una diferencia de esencia y están
legitimadas, por ese hecho para dominar. Es en esto en lo que la separación
operada por la escuela es también ordenación en el sentido de consagración, de
entronización en una categoría sagrada,
una nobleza
Sobre la Escuela- Pierre Bourdieu :