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miércoles, 25 de noviembre de 2009

पेदागोगिया दे लॉस masculinidades

Narrativas y discursos en la Pedagogía de las masculinidades

En lo que se refiere a los asuntos
humanos, ni reír, ni llorar,
ni indignarse, sino comprender.
Baruch Spinoza

Se necesita tiempo para absorber una
experiencia hasta que se entienda no
sólo con la cabeza, sino también
con el corazón.
Junusz Korczak

Las formas variadas de entender como se estructuran las masculinidades o mejor dicho del modo como perciben las sociedades a los hombres supone una serie de aprendizajes sobre los valores, discursos, roles, y formas de entender lo que es ser hombre y el deber ser de un hombre.

Toda sociedad despliega una serie de pedagogías encaminadas a este propósito, y hablo de pedagogías las cuales, en un principio, no tienen que ver con la forma institucional de la educación formal, sino de una serie de tecnologías y disciplinas que operan en la vida cotidiana, enseñando a los hombres ciertas agencias y valores que reafirmen el conocimiento social del ser sujeto masculino. Si bien Simone De Beauvoir definió en el “segundo sexo” “que una no nace mujer, sino se hace”, este dictum es aplicable al desarrollo de las masculinidades, pues son los discursos y las prácticas sociales quienes definen y hacen ser a los hombres, lo que son.

Las masculinidades “son configuraciones de prácticas estructuradas por las relaciones de género. Son inherentemente históricas, y se hacen y rehacen como un proceso político que afecta el equilibrio de los intereses de la sociedad y la dirección del cambio social”. (Connell, 2003: 72), por tanto son disposiciones estructurales socialmente adquiridas, insertas en juegos sociales que estructuran códigos y formas de representación donde quienes detentan el monopolio de representación legitima o la masculinidad dominante, definen a los demás; siguiendo a los teóricos Seidler y Connell, el concepto no esta estructurado en todas las sociedades, la forma estructural se presenta de manera velada, todas las sociedades definen de acuerdo a sus códigos los valores de género. Las masculinidades se entenderían como procesos de figuración siguiendo, en este sentido a Elías, para quien las figuraciones son: “la serie más elemental de coordenadas que se pueden aplicar a todos los grupos humanos a todas las sociedades”. (Elías,:148) es decir las masculinidades se presentan como series figuraciones procesuales, las cuales atraviesan la historia tejiendo relaciones y significaciones primarias de poder que penetran los cuerpos mas allá de la relación espacio tiempo.

Estas disposiciones provienen de la cultura desde donde opera el espacio de acciones simbólicas y su relación con el contexto social, lugar desde donde se recrea; ella es la base estructural mediante la cual se crea y recrea la forma de ser del ser social y lo complejo de su agencia estructural, por tanto la masculinidad refiere a un proceso sociohistórico de larga duración.

Las formas variadas de entender al sujeto masculino provienen de toda una serie de procesos diferenciados, donde los cuerpos son disciplinados y normados de acuerdo a una estructura ideológica o a una seguridad ontológica, donde el género opera de forma directa como distinción real y simbólica dentro del conglomerado humano.” La masculinidad varía con los tiempos, el contexto social, las costumbres, la memoria social, el tipo de economía, el objetivo social buscado, la ideología y la conveniencia histórica que lo definen dentro de un grupos social determinado (Iturra Redondo:2003; p25.). Por ello la masculinidad apela, como todo proceso de género, a una estructura reconfigurada donde las identidades masculinas son siempre variables.

Estas formas variadas muestran la forma cambiante, mediante la cual opera la categoría de género en la estructura social, en este sentido lo masculino opera en un sentido orientado hacia los procesos estructurales y estructurantes de la sociedad que conforman y dan forma al cuerpo de los machos diferenciado respecto del de las hembras; así “El concepto de masculinidad habla específicamente de sociedades altamente diferenciadas, sin hacer menoscabo a sociedades no diferenciadas, presupone una forma particular de estructurar al género en la sociedad de manera estructurada de una forma cultural especifica partiendo de la oposición masculino/femenino”.(connell, pp104). La masculinidad no es substancia inherente al Ser, es en todo momento un proceso figuracional procesual constituido históricamente, nos habla de lo que son los hombres en un momento específico, como constituyen sus formas de existencia, de vida, de ser seres culturales, de las formas de estructurar dominios de poder: es una construcción constante, una forma de vivenciar el mundo.

Sin embargo los procesos de masculinización operan de manera inconsciente, en tanto entendemos que el ser sujeto masculino en la sociedad, apela a tener un cuerpo sexuado con genitales de macho y de ahí en adelante por las formas rituales, simbólicas y sociales con las cuales lo masculino se representa como un todo hegemónico; por tanto “ …la masculinidad tiene matices variables que es preciso entender para comprender un concepto que es dado por hecho, asumido, no pensado ni definido, un concepto que se presume a partir de las costumbres de la época, que acontece en función de quién tenga la autoridad”.(Iturra redondo; 2003:p26,) dichos procesos son parte de los saberes cotidianos con los cuales opera el sentido común, lugar desde donde la sociedad atribuye un papel determinado a quienes considera “naturalmente” hombres.

La masculinidad como todo proceso de identidad de género es una forma de ordenar el mundo, de estructurar determinadas relaciones de poder en sus distintas vertientes Foucoltianos: el poder en su forma de dominio en detrimento del conglomerado de las mujeres y la sumisión y complicidad de otras masculinidades; el biopoder como forma de subyugar el cuerpo y controlarlo; y el poder como forma de existencia, de poder ser sujeto en tanto estructura de la sociedad, en este sentido queda claro que “…las nociones de masculinidad y feminidad son construcciones culturales y conceptos occidentales que se manifiestan de forma diversa en otras sociedades, al igual que la idea de familia, a través de la cual se legitima la distribución desigual de tareas entre hombres y mujeres. (Iturra Redondo; 2003 p29) por ello masculinidad y feminidad son formas de ser sujeto, de devenir sujeto.

Los enfoques sobre la masculinidad apelan a la constitución misma de una forma de abordaje donde se implican las formas valorativas donde la masculinidad se aprecia como un hecho totalizante que define a los hombres; en este sentido voy a abordar algunos elementos que subyacen a la forma en como se abordan las masculinidades a partir de los aportes mencionados por Connell en su libro “Masculinidades”:

1-Esencialista: Apela a lo que los hombres son en sí, retoma la oposición freudiana que caracteriza a lo masculino con lo activo y a lo femenino con lo pasivo, así la masculinidad queda definida de acuerdo a un comportamiento agresivo y rudo.

2-Positivista: Define lo que los hombres son en realidad, es decir se establece un patrón estadístico de acuerdo a los comportamientos en bloques de hombres y mujeres asignándose pautas de acción a cada grupo, por tanto los hombres solo actuaran determinados tipos de valores diferenciados de los propios que definen a las mujeres.

3-Normativas: establecen un deber ser del hombre: aquí se centra mas el principio de una pedagogía de la masculinidad, puesto que al definir un deber ser, lo social estructura una forma de ser y comportarse como hombre dando pautas, enseñanzas y roles que definan propiamente a la masculinidad, así por tanto, las diferentes masculinidades se unifican mediante un modelo que los unifique y las reconfigure de forma particular, pero bajo los parámetros universalizantes de la masculinidad dominante.

4-Semiotico: Se apela a las diferencias articuladas en los discurso, definiendo las diferencias estructurales del lenguaje, es decir se define a la masculinidad como aquello que no es femenino, donde la masculinidad es la figura de la autoridad simbólica, donde el falo es el significante y la feminidad es la carencia. (Connell; 2000 pp105-109)

De acuerdo con este modelo propuesto por Connell entenderíamos que la masculinidad como elemento de género es una forma de ordenar la práctica social, los valores, los roles, la política, la economía, el ámbito de la reproducción, etc. Por tanto es un elemento que habla sobre lo que hace una parte de la humanidad, su tipo de vida y de relaciones con la otredad. Es también un proyecto de sociedad que se estructura mas allá de la temporalidad de la vida del individuo, digamos es la forma de organización en un momento determinado del ámbito de la esfera pública y la privada

La masculinidad es por tanto un orden de género a la cual le subyacen dimensiones que nos dicen como se da forma y funcionamiento al orden social; siguiendo en esta línea a Joan Scott, para quien La categoría de género proviene de una construcción analítica dentro de las ciencias humanas; que supone la constitución concreta de sujetos procesuales e interdependientes; es decir el género como categoría útil para el análisis histórico (Scott 23;1996)

A continuación bosquejaré algunas ideas que nos aportan tanto Scott como Conell, para entender algunos elementos mediante los cuales podemos ver la forma en que las masculinidades son estructuradas dentro del orden social.

Relaciones de poder: dominación patriarcal heteronormativa: legitimado por la marca de la política masculina y la organización política de la sociedad privilegiando el poder de los hombres en las áreas de organización social.

Connell define una serie de procesos que organizan el orden de las masculinidades, referidas cada una a la disposición que adquieren dentro de la esfera productiva: forma de producir y organizar la producción y la forma de establecer un orden en cuanto a la energía libidinal:

Relaciones de producción: organización de la producción en la división sexual del trabajo. Asignación de tareas y espacios, desiguales, y desigual reparto del producto del trabajo social.

Catexis: organización sexual heteronormativa del deseo. Asignación de la energía libidinal orientada hacia un objeto de deseo, mediante la represión de la emociones y la renuncia al cuerpo de otros hombres, en síntesis una economía deseo-afectiva de lo masculino.

Scott por otro lado nos aporta otros elementos que subyacen y hacen posible la estructura de género y por tanto hacen posible la estructuración de masculinidades como una serie de figuraciones universales de la sociedad humana, con la cual surgen tipos de identidad y acciones que son interiorizados y puestos en práctica, actuados y reactualizados constantemente en el transcurso de la vida.

El elemento simbólico es donde se establecen las formas de representación de los diversos órdenes de masculinidad; la masculinidad se torna un proyecto diferenciado y diferenciador de lo femenino; las formas de representación corresponde las formas arquetípicas o figuracionales de lo que la masculinidad representa, así se estructura una masculinidad hegemónica, la cual ordena la practica de valores, roles, discursos y formas de acción que definen lo masculino; La masculinidad hegemónica, no es un tipo de personalidad fija, siempre igual en todas partes. Se trata más bien de la masculinidad que ocupa la posición hegemónica en un modelo dado de relaciones de género, posición que es siempre discutible. (Connell; 2000:p116) En este sentido las otras masculinidades, es decir, las no hegemónicas, subyacen a esta estructura en una relación de complicidad y de subordinación, que les permite estructurar relaciones de género en tanto actúan ciertos valores respecto a las mujeres, pero su agencia esta subordinada a un tipo de masculinidad dominante, es decir son dominados en tanto no son la única masculinidad, pero son dominantes en tanto se sirven de la estructura patriarcal.

Lo normativo establece otra forma de ordenar la masculinidad, los valores, discursos y prácticas de masculinidad son interiorizados, permitiéndonos ver el proceso de conformación de la subjetividad o como lo denominaría Pierre Bourdieu Habitus , es decir las series de disposiciones duraderas que determinan nuestra forma de sentir, de construir y de preciar el mundo (Cfr, Pierre Bourdieu). Lo normativo disciplina al cuerpo y le asigna una forma y un sentido determinado, para lo masculino se estructuran ordenes, y valores que son representados al nivel de la corporalidad, en este caso la ciencia, las disciplinas, las artes o otras formas desde las cuales habla la cultura y la sociedad forman una serie de discursos y practicas corporales con las cuales se sintetiza lo que lo hombres son y lo que deben ser.

El nivel institucional operara en la conformación y organización de las estructuras del Estado y la Economía política; las relaciones de poder y dominación que subyacen subrepticiamente al Estado, permiten la dominación de lo masculino, toda vez que producción de bienes y la reproducción de la sociedad provienen del patriarcado como proyecto organizativo de la sociedad.

El nivel subjetivo sería la marca de la psique, el nivel particular, el lugar de la representación propia, donde lo interiorizado se expresa diferenciándose e identificándose en referencia a los modelos de masculinidad. Donde lo que se ha hecho cuerpo es puesto en práctica y es la forma discursiva con la que se expresa la identidad.

Teniendo en cuenta estos elementos la precuenta es ¿Cómo la sociedad establece una serie de pedagogías que definen los que los hombres deben ser y les permite ser reconocidos como tales?

La cuestión no es simple y siempre encontraremos mecanismos variables con los cuales los hombres acceden a este reconocimiento más allá del ámbito del reconocimiento primero del cuerpo sexuado y de la asignación genérica por parte del entorno

Sostengo la tesis que en el medio social existen modelos y agencias los cuales establecen los mecanismos de reconocimiento de las formas de masculinidad que se presentan; que son aceptadas, legitimadas y actuadas; es decir para adquirir la condición masculina más allá de la corporalidad sexuada, el medio social establece ciertas formas rituales que van moldeando la identidad y la pertenencia a un género; este proceso es constante y se da durante toda la vida, se afirma y se reafirma de acuerdo a la figuración masculina dominante o las agencias masculinas que imperen dentro del imaginario social.

Estos elementos rituales obedecen a una lógica formal en que los hombres entienden la masculinidad como parte de una narrativa cifrada oralmente, es decir existe un discurso de la masculinidad que impera y opera en el imaginario social y que es reproducido discursivamente como objeto de deseo, como forma de apropiación y de visión del mundo. Ser hombre en las sociedades contemporáneas es detentar una posición social, una forma cultural, y por ende una forma de poder frente a los otros que nos son parte del campo de la masculinidad.

Los rituales de la masculinidad se presentan de múltiples formas, cada uno con cierta especificidad, unificados por el contexto y la práctica propia de la masculinidad; operan pedagógicamente en la conformación de la identidad masculina; para efectos de este trabajo, me situaré en señalar algunas formas de manera general a través del relato de entrevistas realizadas a un grupo de jóvenes sociólogos de la FCPyS de la UNAM entre los 24 y los 28; me situare en aspectos meramente descriptivos en los cuales podemos ubicar ciertos discurso pedagógicos que se centran en el deber ser de la masculinidad, son algunos temas enfocados a la sexualidad, los, la percepción propia de la condición masculina, identidad y la referencialidad hacia la apropiación de la condición masculina.

Las formas diversas de ser hombre son el producto de la serie de discursos producidos por el entorno social; sin duda para cada uno de nuestros entrevistados ha sido fundamental para la apropiación de la identidad masculina los constantes reconocimientos que operan como conformadores del estatus masculino proveniente del cuerpo sexuado, sin embargo ninguno de ellos los circunscribe solamente a la genitalidad sino a toda un aserie de referencias discursivas que dictan la forma de ser hombre, así lo refríen dos de nuestros entrevistados;

K: “lo primero que me llego es la distinción que biológicamente he aprendido desde la biología…
pues es que en realidad no significa mucho mas que la diferencia sexual”

G: Un ser humano encargado que proveer las condiciones de alimento y vivienda, además de establecer las condiciones de reproducción de la especie. Compromiso y trabajo

E: Ahora más que nunca entiendo que ser hombre es una cuestión que trasciende el ámbito de la genitalidad. El ser hombre, como el ser humano, tiene su primer referente en la constitución del cuerpo. En la identidad como un ser masculino se deben contemplar lo que la sociedad predispone como rol al cuerpo del varón, frente a otros varones, frente a las mujeres.

Estas primeras respuestas engloban dos partes fundamentales del discurso universal sobre el ser hombre en nuestro tiempo; por una parte el ser hombre esta definido por la diferencia biológica de los sexos, teniendo como primer referente la corporalidad como verdad; mas adelante la forma de entender el ser hombre esta definida culturalmente con la figura del líder y del proveedor; la masculinidad se aprecia como una capacidad deóntica que donde se instaura un aprendizaje del ser hombre, ligado a las formas valorativas mediante las cuales, el orden biológico y el cultural establecen una serie de valores que han de ser adoptados y reproducidos por los sujetos masculinos.

Sin embargo persiste una crítica a las posiciones convencionales de la masculinidad, para algunos de nuestros entrevistados la masculinidad también puede ser otro tipo de actitud frente a los otros, es un modelo de aprendizaje constante, de intercambio de experiencias, donde se interfecta, los nuevos replanteamientos llevado a cabo por la transformación en el orden familiar, es por madres, hermanas o amigas, cuya función reside en un constante debate y replanteamiento de las posiciones diferenciadas entre hombres y mujeres; así lo constatan nuestros entrevistados:

L: Flexible y abierta ante las posibilidades de cambio. Muy liberal con respecto a las posibilidades, pero conciente de las contradicciones en que vivimos los hombres. Quizá así se sea más tolerante.

E: Con estos elementos como base he buscado replantearme mi masculinidad. No estoy cambiando de preferencias sexuales, me siguen gustando mucho las mujeres, pero no encuentro qué es esto de ser un hombre dentro de la sociedad. Así desde mi punto particular de vista y a lo más que he llegado en estos días digo que ser hombre es:”Un ser capaz de defender su honor a través de su trabajo y respetando lo que, con su palabra se ha comprometido. Un hombre debe ser capaz de tirar la piedra y, pero sobre todo, de no esconder la mano asumiendo las consecuencias. Debe ser capaz de darse a entender con las demás personas en el mundo para aclarar cualquier imprevisto de una manera pacifica. Todo hombre debe tener la fuerza suficiente para defender sus preferencias sexuales a la vez que respeta la de los demás”.

La preocupación se enfoca directamente con los nuevos planteamientos producto de la constante diferenciación social; si bien la masculinidad opera reduciendo complejidad y como un alto nivel de diferenciación, la búsqueda de un replanteamiento de su propia constitución esta ligada con un nuevo deseo de abrirse hacia una autonomía comprometida, es decir, la masculinidad tendría que pensarse más allá de una definición identitaria, como una agencia capaz de establecer nuevas formas de ser y comportarse, construyendo deconstruyéndose como parte de un proyecto de género, viable dentro del conglomerado humano a la vez que se aleje cada vez más del estereotipo del hombre fuerte y todopoderoso.

En nuestra cultura al hombre se le exige el uso legítimo de la fuerza y la autoridad para el dominio tanto de la naturaleza como del entorno social, este uso racional o no de la violencia provienen del orden patriarcal heteronormativo, que se justifica en el uso de la violencia como respuesta de fuerza y capacidad para dominar y controlar; este tipo de actitudes “naturales” presuponen la constitución de una distancia emocional para con los otros, la violencia a la vez que reafirma el carácter competitivo y dominante sirve para equilibrar la constitución del estatus masculino, en tanto se reafirma el grado de hombría.

Sin duda la violencia es un factor importante dentro del desarrollo de una pedagogía masculina, pues implica la interiorización de una serie de valores, que tienen que ver con el uso de la fuerza y el dominio sobre los otros; para nuestros entrevistados la violencia (en todas sus formas) es otro rasgo que se liga con la serie de valores masculinos; cada uno la percibe como una serie de relaciones que define cierto tipo de valores, cierto tipo de agencias, donde se implica seriamente la integridad masculina, donde el ser violento se vuelve garante para dirimir diferencias, reafirmando la ley del fuerte; es decir el uso de la fuerza como dominio y control; sin duda todas estas pautas son parte de un proceso donde los discursos de la hombría se ligan directamente, como constante que posibilita el reconocimiento de la detentación legitima de masculinidad; así por ello a los hombres se les enseña no llorar, ni a empotrar sus sentimientos, deben ser en cambio fríos y calculadores.
En este sentido al preguntarles sobre sus primeros recuerdos sobre la propia condición masculina, estos establecen una serie de demandas de las expectativas esperadas de lo que debe ser el comportamiento de un hombre y las demandas de la familia sobre la condición masculina:

O: La responsabilidad sobre mi familia, después del fallecimiento de mi padre; “tener muchas novias”; ser más fuerte que los demás; juntarme con varones, pues de lo contrario manifestaría debilidad; no llorar; casarme y tener hijos.
L: Aludiendo a que tenía novia. Porque hice trabajos manuales: excavar para unos cimientos. Diciendo que podía competir con otros en el deporte. Cuando bebí alcohol con otros amigos y discutí sobre mujeres. Porque cumplí una tarea que implicaba superar un pequeño espacio de bosque en la noche en un campamento. En la familia la hombría se reconocía al cumplir responsablemente con las tareas, especialmente las del cuidado del hogar, como afirmación de la propiedad sobre el espacio: limpiando el exterior de la casa, cuidando una mascota, podando los árboles… revisando que las condiciones del hábitat fueran las mejores posibles, pues.

Como podemos observar en las respuestas ser hombre en el contexto familiar implica llevar el control de la situación, hacer tareas mas fuertes, tener un comportamiento arrojado, demostrar la capacidad de la hombría teniendo una o mas parejas, ser valiente; y en otros contextos, aborreciendo a las personas con preferencia sexual distinta a la heterosexual; sin duda esto refleja como la pedagogía opera en las acciones de los hombres, considerándolas en parte como actividades de un sujeto consciente, y como actividades sociales producto del efecto del poder diferenciador de género.

Otro aspecto pedagógico de la masculinidad tiene que ver con los canales comunicativos y las agencias para con otros hombres; sin duda esto reviste un elemento importante a la hora del aprendizaje masculino, por que va en juego el reconocimiento simbólico del medio como sujeto masculino; el reconocimiento implica el detentar una determinada posición dentro del campo social, con lo cual las expectativas se reafirman y se vuelven parte estructurada de la personalidad. El ser hombre implica cierta relación con otros hombres, derivado de las expectativas y roles que son afines; así tenemos en cuenta que al ser reconocidos como hombres nuestros entrevistados pudieron entablar diálogos frente a otros hombres y asumirse como iguales:

K: Cuando bebemos alcohol; y solo en algunos círculos en los cuales la mayoría son machistas
R: Cuando platicas y flirteabas con una niña, peleando con niños mayores que uno
O: Cuando golpeé a un compañero de la primaria. Principalmente cuando hacía uso de la fuerza en contextos no familiares y cuando involucraban afectos en contextos familiares (principalmente del sexo opuesto).

Como podemos apreciar hay ciertas agencias que son reconocidas por otros hombres con lo cual se da por sentado que se es parte del conglomerado masculinos; como lo mencionan nuestros entrevistados, el ser hombre se expresa demostrando la capacidad para responder frente a otros hombres en defensa de la propia hombría (uso de la violencia física), demostrando fuerza, lo que implica un alejamiento emocional para con los otros (hombres y mujeres), siendo exitosos con las mujeres, por que ser hombre implica ser activos sexualmente; por que la compulsión sexual(manifiesta o discursiva) esta de manera directa vinculada con la idea de heterosexualidad por ser esta la forma valida de ser hombre en nuestro contexto cultural.

La idea de este tipo de masculinidad es parte también de los modelos figurativos encarnados en personajes o figuras masculinas cercanas las cuales proporcional una serie de elementos claves en la confirmación de la propia masculinidad, muchos de ellos encarnan los valores, creencias e ideologías mediante las cuales se va conformando un modelo de identidad masculina:

N: Wolverine, por la famosísima frase de “tratar de ser siempre el mejor en lo que haces”, en otro sentido por la actitud bastante distanciada frente a los demás, sin duda que esto tiene que ver con otra imagen de alguna novela que alguna vez leí sobre un ninja, lo significativo de este era que el ninja nunca se cansa, quizá todas estas sean figuras externas a las de mi circulo familiar inmediato, en el que yo no veía a mi papá como un ejemplo, de hecho estas figuras son todo lo contrario, aunque estos valores y nociones han estado presentes en el imaginario de mi familia, en tanto clase media comparte esta idea bastante ascética de dar el máximo esfuerzo para mejorar, tener una casa mas bonita, trabajar duro para ganarse la vida, etc… Esto me lleva, a una cosa, mi abuelo era el ejemplo [ya saben la típica historia del chavito de campo que viene a la ciudad y hace una lanota a base de trabajo y ahorro, además de que se construye un prestigio importante, es tan determinante que en la sala de mi casa hay un cuadro enorme en serio enorme de él y su legado es rememorado por todos] a seguir y su sentido fue retomado por mi madre, y en quien seguro no los percibió sino que hasta que los vi condensados en algo externo es que los pude objetivar.

E: Si claro, He-Man, Connan, Jesús Cristo y puros macanudos de esos que toman la armas en pro de la seguridad del grupo, tienen una serie de músculos bastante bien desarrollados. El gimnasio hace de los fuertes una especie de masa con belleza que promete una actividad sexual a la que ni una mujer se puede resistir. A los taimados como “El sagrado corazón” le debemos esta noción amable de los fuertes bondadosos que descargan toda su irracionalidad sobre el enemigo, que doblegan la figura de la mujer bajo un disfraz de “respeto” y “amor” al sexo débil, y que sólo la rezagan, nuevamente, al rol de ama de casa.

O: Fausto, James Bond, Batman, Michael Jordan. Si me preguntas quién no me parece masculino: David Beckham, Graham Norton, Phil Anselmo.


Estos personajes son la idea de masculinidad con la que nuestros entrevistados tuvieron contacto con cierto tipo de aprendizaje masculino, esos personajes de Comic´s o series televisivas, actores y cantantes de Rock and Roll, reflejan esos valores ofertados socialmente, ser el mejor, tener cierta distancia emocional, ser esforzado y leal, ser todopoderosos en todos los terrenos no ser femeninos ni poseer alguna característica femenina y tener prestigio (reconocimiento por parte del entorno social).


Siguiendo estas líneas va a ser parte importante en el aprendizaje pedagógico la sexualidad como orden de vida; la sexualidad masculina a pesar de la compulsión, es un tema aun incomodo y de cierta manera velado; aun así en las entrevistas pudimos observar que en un primer momento el inicio de la sexualidad se da con una relación con el propio conocimiento del cuerpo sexuado, y posteriormente revestido con una serie de discursos donde el patrón a seguir es la experiencia erótica heterosexual:

N: Sin duda jugando cuando era yo muy niño, como lo menciono mas arriba, las referencias hacia implicaciones sexuales basadas en las diferencias genitales entre mi madre/hermana padre/yo eran obvias y se fueron perfeccionando con el paso del tiempo, la interacción con mi hermana y con otras niñas y niños a mi alcance [léase típico juego del doctor o tactos con otros niños] me fueron dando referencias practicas, un hecho fundamental sería quizá el descubrimiento de una revista hard core en mi casa con lo cual los intereses se hicieron mas evidentes y las practicas mas intencionadas, tanto con un par de compañeras de la escuela como con mis primas [tenia muchas y son muy guapas jejeje]… esos fueron los inicios…

R: Contacto con niñas, leyendo libros y contacto propio

E: Supongo que te refieres a cómo fue que inicie mi vida sexual activa. De ser así, contestaré que yo la empecé de una manera discursiva. Si a los 11 o 12 años me di mi primer beso con una niña en la secundaria, más adelante me animé a tocarle la cinturita y un seno. Luego no tuve novia por mucho tiempo, pero tuve muchas amigas con las que se gestó una confianza enorme. Las relaciones que tuve con estas amigas no fueron de carácter carnal, el asunto filial quedaba en los linderos de la amistad sin cuerpo, pero que la convivencia ocurría en contarnos mutuamente nuestras sensaciones de cachondeo.
Yo les explicaba lo que sentía cuando se me endurecía el miembro y ellas trataban de explicarme acerca de sus humedades. Aquellas que ya no eran vírgenes, que ya habían logrado tener una experiencia de esas, que todos deseábamos conocer, se animaban a contarme las sensaciones que habían tenido. Así que creo que mi actividad sexual comenzó discursivamente.

La sexualidad junto al género constituyen los dispositivos de confluencia identitaria, la cual confirma a la masculinidad la orientación del objeto de deseo, pues define las agencias frente al propio cuerpo y al cuerpo de las mujeres, ejerciendo la heterosexualidad; estableciendo relaciones de poder; pero sobre será el elemento de distinción de masculinidades diversas, es decir entre hombres heterosexuales y no heterosexuales.

En el panorama de este trabajo parecería que la masculinidad como proceso social no ha variado mucho; esto tiene que ver con la estructura pedagógica de cómo se aprende a ser hombre, la estructura discursiva proveniente del orden patriarcal heteronormativo, configura la supremacía de lo masculino sobre lo no masculino; sin duda los pequeños avances en materia de equidad de género, son el resultado tanto del movimiento feminista, como de los nuevos ordenes de organización social entre hombres y mujeres; la diversificación de labores; la presencia cada vez mayor de mujeres en el ámbito educativo y profesional (aunque esto siempre ha sido patente, solo que hoy se reconoce institucionalmente) han hecho que la forma en que se organiza el género se transforme; sin embargo, pese a que hay una apertura y suele el discurso políticamente correcto incluir en el lenguaje y en todo las versiones masculinas y femenina, aun con ello se encubre la dominación de género, pues se persiste en las practicas, en las actitudes y en la manera en que se educa a la infancia.

No podemos dejar de lado el hecho de que la masculinidad es un orden de género, una forma de organizar lo social; es un proceso figuracionál que tiene implicaciones en la historia, la economía, la política, en general en todos los ámbitos de la esfera pública; pero aun sobre esto, estos nuevos enfoques permiten observar los cambios en la estructura discursiva y en ciertas practicas; no hay que dejar de lado, que en el contexto de este trabajo, nuestros sujetos de entrevista, tienen una formación universitaria y han estado en contacto (ya sea en el medio familiar y en el educativo) con ciertos discursos de la perspectiva de género y no se pretende reflejar la posición de la masculinidad dominante, sino una aproximación; reconozco que nuestro entrevistados, pertenecen a las masculinidades no hegemónicas, comparten ciertas actitudes, y valores, aunque hay en ellos una actitud de cambio frente a los ordenes clásicos de género; ellos se perciben como sujetos masculinos de determinada manera y plantean un modelo de masculinidad con el cual ellos estarían de acuerdo:

Su percepción sobre la masculinidad es:

O: Después de un proceso de aprendizaje altamente reflexivo como lo es el de aprender sociología, el significado de “ser hombre” ha devenido intransparente y sin embargo, observando mi conducta, persisten algunos caracteres qua, a mi parecer definen el significado término en mi vida cotidiana, aun cuando se mantengan como expectativas futuras:
a.Autocontrol,
b.Control de la situación.
c.Autoimagen (pues hay un proceso reflexivo sobre la fachada que se quiere dar a conocer: con relación a los estereotipos asociados con homosexuales, metrosexuales e hipermachos principalmente, distinguiendome de ellos.


L :A estas alturas de mi juventud, de mi formación, me atrevería a decir que ser hombre es mantener una posición de ecuanimidad ante los otros, hombres y mujeres, manteniendo relaciones respetuosas y tolerantes. Para mí ser hombre implica un cuidado de sí mismo, en alimentación, vestimenta, salud y preparación académica. Como ve, no está desligado de las prácticas aprendidas en 24 años, de mis contextos medianamente privilegiados. No estoy seguro de que para mí conlleve una idea de fortaleza física (muscular), pero con certeza la idea de un dominio de las ideas y del discurso. Eso se debe a mi trayectoria. El punto es que las exclusiones que efectúo intento matizarlas, que sean lo menos violentas posibles.

E: Ahora más que nunca entiendo que ser hombre es una cuestión que trasciende el ámbito de la genitalidad. El ser hombre, como el ser humano, tiene su primer referente en la constitución del cuerpo. En la identidad como un ser masculino se deben contemplar lo que la sociedad predispone como rol al cuerpo del varón, frente a otros varones, frente a las mujeres.


Significan las practicas masculinas:

O: Si te refieres a autoafirmarme en función de los discursos anteriores, cuando cumplía o incumplía con las expectativas que dichos discursos suponen: cuando llegaba a pelearme con compañeros de la escuela, al ejercer actividades físicas como algún deporte, al realizar actividades relacionadas con el hogar (reparación, mantenimiento, etc) que realizaba mi padre.

L: Como la afirmación de un cuidado de la imagen, sin acartonamientos y con una mínima distancia con las modas. Prioritariamente me la significo como una dimensión de cambios, flexible, en la cual se puede experimentar. A estas alturas ya no puedo dejar de sociologizarla,

E: Supongo que sólo son. La persona, como concepto, se puede entender como si fuese el puente entre lo que sucede en el mundo subjetivo y los que se encuentran en el entorno de la sociedad. Lo que has estado preguntando tiene que ver con el marco valorativo sobre el que cada uno de tus entrevistados se ha formado como persona, poniendo énfasis sobre las valoraciones que denotan la participación genérica de los hombres en tanto que son masculinos. ¿No es precisamente eso lo complejo de estas preguntas? ¿Qué las preguntas obedecen a elementos netamente abstractos y que, la forma en que están planteadas, también tienen nociones muy complicadas?, “Significas”, “las prácticas masculinas” me hace preguntar ¿si la masculinidad es algo que se siga con un método conciente?
Me siento hombre, soy masculino y lavo los trastes por la mañana. Barro la casa tratando de hacerlo como mi mamá, no porque se vea bonito sino por que creo que así es más fácil. Cuando me llegan a dar ganas de cocinar lo trato de hacer igual que mi papá o mi hermano, por que hasta donde recuerdo, ellos tienen un buen sazón. Tuve una novia que me dijo hasta el cansancio que a ella siempre le pareció que yo era bisexual, y a la fecha lo sigue pensando pero ya no es mi chica.
Ahora no encuentro manera de significar una práctica como masculina. Hace mucho que las mujeres manejan taxis, participan en la policía, fuman cigarrillos y hasta dicen groserías. Hace mucho que los hombres lavan su ropa, arreglan su casa y cuidan su imagen frente al espejo con la exactitud que marca el estereotipo. Parejas que una vez que se separan deciden que los niños pequeños se queden bajo el cuidado y la responsabilidad del papá. Yéndose la mamá a comenzar otra vida en algún otro lugar del mundo. La familia entera se está redefiniendo.

Piensan que la masculinidad debiera ser:

K: plurales, abiertos y sin prejuicios (aunke esta muuuy cabron) porque no hay una cultura tan grande respecto a la pluralidad entre sexos opuestos

G: Una persona que puede sentir y compartir sentimientos sin miedo a ser tachado como gay.

E: Supongo que me gustaría mucho no tener que ser el creativo al momento de ligarme a una chica. Ellas siempre esperan a que el hombre proponga el café donde estarán y, en gran parte, las fiestas y lugares que visitarán. Esto al principio de la relación. Sigue estando presente el asunto de que “él pague todo”, y de noche la lleve hasta su casa así sean las 5 de la mañana y no haya como transportarse. Es como si un hombre, al momento de querer a una chica, estuviese haciéndose de una responsabilidad enorme.
No estoy de acuerdo con esta manera de ser masculino, pues el esfuerzo es grande y luego no es difícil pensar que, después de semejante inversión, uno se hace acreedor a una chica multi-funcional ideal para la casa. Esto de amar siendo hombre es muy complicado. La felicidad no debería tener tantos requisitos.

En estos fragmentos podemos apreciar la continuidad y las transformaciones del sujeto masculino, sin duda la percepción inicial indica la forma de apropiarse de la identidad y los valores masculinos, al diferenciar roles y actitudes, la corporalidad y las tareas del hogar. En un segundo memento las practicas adquieren relevancia, aunque las tareas del hogar se han diversificado, aun persiste un dejo de hacer las cosas como algo ajeno a lo masculino; si bien manifiestan una redefinición del ámbito familiar, refuerzan los valores masculinos en la significación corporal, y en las expectativas que esperan de ellos la familia y la sociedad. Un tercer momento es lo que ellos piensan debe ser la masculinidad, sin duda hay una intenciónde pluralidad en las relaciones de género, desean que sea flexible, que pueda aflorar el sentimiento, sin que por ellos sean catalogado como gay´s, siguen pensando en la heterosexualidad como forma en que ha de manifestarse la orientación de la elección del objeto de deseo; están dispuestos a compartir funciones, pero no se observa un cambio fuera de los patrones hegemónicos; si apelan al cambio, pero sin renunciar a los privilegios de los que se sirve toda masculinidad.

La transformación en las relaciones de género es un proyecto a largo plazo, los pequeños avances permiten vislumbrar nuevas formas de organización como proyectos de humanidad, pero aun debemos ser cuidadosos con los discursos que celebran la por que aun persiste de manera radical las tensiones, aunque parecen que se pluralizan, en realidad se están radicalizando en las practicas cotidianas.

Bibliografía:

José María Valcuende del Río y Juan Blanco López, editores, Hombres: la construcción cultural de las masculinidades /Madrid: Talasa, [2003]

Connell, Robert William, Masculinidades,(traduccion, Irene Ma. Artigas): UNAM, Programa Universitario de Estudios de Genero, 2003

Seidler, Victor J,(Vericat, Isabel Traductora) La sinrazón masculina: masculinidad y teoria social, México : UNAM, Programa Universitario de Estudios de Genero, 2000

Pierre Bourdieu ; (traducción . de Enrique Martin Criado), Cuestiones de sociología Madrid, España: Istmo, 2000
Elías, Norbert, (traducción Gustav Muñoz) Sociología fundamental, Barcelona: Gedisa, 1982

jueves, 23 de julio de 2009

Daniela Saudade

Daniela Saudade:
Daniela te escribo estas líneas, mientras en el horizonte se dibujan los colores purpura y rojizos que antecedentes al atardecer, y es en este justo momento cuando en este exilio de la memoria, donde me refugio a veces del mundo, recuerdo con una sonrisa en los labios, el café de tus ojos, el profundo y Océano Mar de tu mirada, es nostalgia, quizás saudade, pero más la certeza de que no sólo es el deseo que me produces, sino el descubrir y amar tu Ser, la maravillosa persona que eres y que cada minuto se vierte por tus ojos.

Aún no descubro la manera de decirte que te quiero, sin que este palabra genere paradojas y cosificaciones y si las produce que no estalle en mil pedazos este universo, sino que nos permita aproximarnos en este instante que arde por siempre.
amandote hasta la locura

lunes, 29 de junio de 2009

cap. 1 Sociología Relacional

La sociología relacional.

Si bien reconocemos que todo el pensamiento sociológico desde el punto de observación sociológica es relacional, por que implica ... caracterizar todo elemento por las relaciones que lo unen a los otros, y de las que obtiene sus sentido y su función en un sistema (Bourdie,2007,13) ; en el contexto de nuestro trabajo particularizamos esta acepción a tres autores (Simmel, Elías, Bourdieu), quienes desde nuestra óptica, a lo largo de su obra, concentran aquellas problemáticas que llevan a la sociología hacia una revisión de las amplias arquitecturas teóricas en su interior; en este proceso hay que señalar dos cuestiones: primera la sociología es una ciencia que por si misma, tiende a dar cuenta no solo del objeto de estudio, si no que así misma se constituye en objeto de la reflexión sobre el mundo social. Segundo al ser objeto de su propia reflexión, la sociología moviliza los rendimientos del conocimiento sobre el mundo social, aplicándolos a los procesos que constituyen la conformación del campo sociológico y a quienes pertenecen al campo.

Aplicar los fundamentos sociológicos a la sociología misma es requisito importante de todo proceso de articulación teórica; implica reconocer los espacios donde esta se desarrolla a partir de los limites y distanciamientos con otras disciplinas que reflexionan sobre el mundo social; es importante mencionar que no todo pensamiento sobre la sociedad es sociología, y es importante diferenciar las reflexiones a la hora de delinear procesos sociales susceptible de ser sociologizada.

La sociología representa la gran ruptura del saber ilustrado, cuestionando la complicada relación teoría y praxis que buena parte de la teoría sociológica la lleva a los derroteros de la función pedagógica o de la función ética. Una sociología reflexiva trata de trascender los imperativos teóricos que apuestan al nivel volitivo del sujeto y la capacidad consciente sobre los procesos sociales estructurados, la forma de articular el saber sobre el mundo social y la resolución de la problemáticas sociales. Un proyecto sociológico de largo alcance, como lo es la sociología relacional, parte de la articulación de un saber que trascienda las estructuras de la psique, así como las sociales mediante su reestructuración.

En este contexto articular a la sociología relacional como un proyecto sociológico de largo alcance, responde también a la necesidad de tomar una postura frente a la denominada crisis de la sociología, la cual responde a la necesaria reafirmación del discurso sociológico frente a otras epistemologías que reflexionan sobre el mundo social, las cuales pretenden disputarle el objeto de estudio. De ahí la necesidad de buscar en la sociología misma, las respuestas a todas aquellas interrogantes que las reflexiones políticas, filosóficas y económicas enarbolan como “lo novedoso”. Si bien las problemáticas de la estructuración social son complejas y presentan retos nuevos para el conocimiento; estamos conscientes que la sociología, en muchas de sus vertientes teóricas ya había dado cuenta de muchos de esos elementos “novedosos”; aclaramos que no se pretende decir que en la sociología están todas las respuestas, si no que es un proyecto epistemológico articulado con un objeto y un discurso que le son propios y que le permiten reflexionar sobre el mundo social y su hacer en ese mundo social.

De esta manera resulta pertinente el planteamiento de una sociología relacional a partir de tres miradas teóricas; Georg Simmel, Norbert Elías y Pierre Bourdieu, quienes fundamentan los principios epistemológicos de sus planteamientos teóricos a partir de la reflexión sobre los procesos de constitución teórica que hacen de la sociología una disciplina; para estos sociólogos la sociología se encuentra en un punto determinado por las condiciones históricas de producción del saber. La sociología es visualizada como una articulación de una mirada de una sociedad determinada o de una forma de mirada social construida a partir de los mismos elementos de ruptura con los que se articula el conocimiento.

La sociología relacional no se estructura como una simple mirada a un hecho social más, si no que implica un doble movimiento al interior del basto programa teórico que tiende a fundamentar los conceptos o articulaciones teóricas a partir de los mismos elementos sociales con los cuales se pretende observar al objeto de estudio, así la teoría social es producto de la estructura del mundo social desde el cual reflexiona.

Para estos sociólogos, la conformación de un saber científico no se da de manera aislada, si no es el producto de las coacciones ejercidas entre los humanos sobre si mismos; el saber de una época siempre implica el retorno del saber anterior, pero no reductible a si mismo, solo se aprecia una distancia en cuanto a la articulación conceptual, por tanto la sociología como saber es producto de las determinaciones propias de la configuración de la conciencia de una sociedad, así vemos que para Elías la sociología “...se ocupa de los problemas de la sociedad”(buscar cita), por tanto la teoría sociológica y la sociología misma son dos procesos implícitos en la reflexión sociológica misma, al delimitar el objeto que le es propio, da cuenta las condiciones mediante las cuales construye la observación de ese objeto por lo tanto ambos procesos tienen que ser procedimientos sociales observables,que den cuenta de las condiciones mediante las cuales se desarrolla el trabajo científico.

En Simmel observamos que la sociología se estructura como un tipo de mirada sobre ciertas dinámicas sociales, las cuales escapan a la mirada de la filosofía social, la psicología social y la economía; de esta manera delinea cual sería el objeto que fundamenta a la sociología como un punto de observación autónomo sobre problemáticas especificas que conciernen al mundo social; esta nueva manera de mirar lo social, va a responder a los desafíos de visualizar las interacciones que se dan dentro de los grupos sociales; sus regulaciones, interacciones y transformaciones; al tiempo que nos habla de la forma en que se articula esa nueva mirada, la cual implica la articulación de formas sociales que impactan directamente la forma en como se constituye la sociología como un saber estructurado y regulado por el mundo social; de esta manera menciona que “...una sociología autentica puede ocuparse sólo de lo que es específicamente societal, la forma y formas de sociación...”, vemos en Simmel una apuesta por constituir un punto de observación de determinados procesos sociales recíprocos, los cuales dan estructura a la sociología como disciplina. Con Elías observamos que la reflexión sociológica no pretende asignar estatus de validez de determinadas teorías, si no observar los procesos de constitución de conocimiento teórico sobre la realidad. Siguiendo esta misma idea, para Bourdieu la sociología como ciencia es aplicable al mismo constructo científico, es decir la sociología como objeto de la sociología permite “movilizar en contra de la ciencia que se esta haciendo los logros de la ciencia que esta ya hecha”1, por tanto la sociología más que disputar la verdad, nos dice las condiciones en que se desarrolla esa disputa por la verdad dentro de un campo disciplinario.

La disciplina sociológica, se articula como una crítica a la epistemología tradicional y contemporánea, con lo cual va a articular el objeto del saber que le sera característico, logrando con ello la autonomía relativa que permitirá a la sociología ser un proceso de distanciamiento frente a otras formas de pensamiento, construyendo la mirada epistemológica sobre el objeto y logrando con lo anterior la profesionalización del saber científico a partir de la creación de cuerpos académicos e instituciones educativas2. En este último punto estaríamos entrando en lo que para Bourdieu representaría un campo científico, el espacio social desde donde tienen lugar las disputas y los avances del conocimiento científico.

Plantear la sociología relacional como un presupuesto el cual aspira a llegar reside en la capacidad de delinear al objeto de estudio mediante el refinamiento de la mirada sobre la realidad; Para Simmel “No hay ciencia cuyo contenido surja de simples hechos objetivos, sino que se implica siempre su interpretación y ordenación de acuerdo con categorías y normas que existen a priori para la ciencia en cuestión” (Simmel, citado por Frisby), por tanto la sociología se encarga de problemáticas, para las cuales las otras disciplinas tienen los elementos para observarlas y delimitarlas: el estadio actual del saber del campo científico, no es el lo ultimo ni es la verdad ultima, siguiendo a Elías, los presupuestos epistemológicos en los cuales se encuentra la sociología reside en la forma mediante la cual operan los procesos de conocimiento hacia un avance progresivo ligado al propio saber científico; este saber esta acotado por las limitantes del propio saber, en en la medida que la ciencia responde, como campo siguiendo a Bourdieu,a las formas sociales que autorizan los procesos de articulación del conocimiento, y a ciertas formas de representación de la forma de ser del ser social; el saber es superable en la medida que dentro del campo, los agentes con determinadas posiciones se ven enfrentados y obligados a poner en juego las posiciones y disposiciones mediante las cuales construyen los fundamentos teóricos

“el construir el juego como tal...como un espacio de posiciones objetivas que es causa ... de la visión que pueden tener los ocupantes de cada posición sobre las demás posiciones y sus ocupantes es obtener el medio de objetivar científicamente el conjunto de las objetivaciones mas o menos brutalmente reduccionistas a las que se entregan los agentes mas o menos metidos en su lucha, y de percibirlas como son, como estrategias simbólicas dirigidas a imponer la verdad parcial de un grupo como la verdad de las relaciones objetivas entre los grupos”. (Bourdieu)

Esta lucha o abjuración de creencias es lo que permite la ruptura epistemológica y por tanto la aparición de nuevas formas de conocimiento las cuales luchan frente al conocimiento dominante, el monopolio de representación legitima, reforzando con ello la dinámica del campo.

Para la sociología relacional es necesario romper con las dicotomías que fragmentan el saber e imposibilitan a la sociología hacerse de la totalidad del pensamiento social,mas que elaborar una teoría general, Simmel plantea una sociología que de cuenta de las interacciones de la sociedad y los puntos de intersección donde confluyen dichas interacciones, es decir dar cuenta de la forma en que lo social lejos de ser fragmentario, es un todo organizado; para Bourdieu en especifico es necesario objetivar la objetivación, mediante la ruptura con las determinantes que imposibilitan salir de la parcialidad y por ende de la falsedad bajo la cual se enuncia el juego del campo científico. Desde la perspectiva de Elías la construcción objetiva del objeto, no solo implica la perdida del sentido del objeto mismo, menciona que no es la cosa en si lo que interesa, si no le modo de como es apropiada por los grupos humanos insertos en la dinámica social. la ciencia se aprecia como un conjunto de disposiciones duraderas y estructuradas a lo largo del tiempo como producto del distanciamiento y ruptura altamente diferenciado con otras formas de saber que le preceden, es decir la forma como se racionaliza cada vez mas el conocimiento y como surgen a la vez nuevos modelos de pensamiento e instrumentos de lenguaje mas apropiados para las nuevas circunstancias planteadas. A la vez que se crean grupos quienes validan el conocimiento científico,”los grupos con pensamiento científico son en principio, grupos que critican o rechazan las ideas colectivas dominantes en una sociedad, aunque se apoyen en autoridades reconocidas a partir de investigaciones concretas y sistemáticas, que esas ideas colectivas no se corresponden con los hechos observables” 3, con ello Elías nos plantea el papel que juega la articulación de comunidades científicas, quienes estructuran el saber y definen al interior de la ciencia aquellos elementos que les son comunes y que definen el saber científico distanciándolo de aquel que no lo es.

2.1.Forma y contenido

Los planteamientos teóricos que subyacen a la obra de Simmel, Elías Y Bourdieu y que son afines, cumplen con un propósito explicativo similar,estos pueden ser explícitos o implícitos. Puede también, sacarse a la luz algunas de las problemáticas epistemológicas presentes en las obras, señalando semejanzas y diferencias, con el propósito de señalar los límites – difusos- de la influencia o posicionamiento frente a temas afines, que va de Simmel a Elías y de éste a Bourdieu; esto, con el propósito de enlazar algunos planteamientos que se desarrollan progresivamente y que uno u otro no profundiza por no ser de su interés y/o por concentrarse en un problema específico.

En este sentido se puede hablar de la distinción Forma-Contenido que atraviesa la obra de los tres autores, encontrándose presente en coordenadas distintas y horizontes explicativos dirigidos a cumplir un propósito cognoscitivo distinto. En Simmel Forma y Contenido, obedece a una distinción que se hace al analizar el mundo social; el contenido va representar los impulso, fines y deseos; mientras que la forma representa las interacciones y acciones recíprocas, en las cuales están implicadas los contenidos; sin que éstos impliquen la definición de los procesos sociales, ya que cabe aclarar que las formas son procesos a largo plazo (apríoristicos) que son figurados de manera histórica.


Forma y Contenido se encuentra en Elías, ligados a los presupuestos teóricos dentro de so sociología del conocimiento, donde plantea que los procesos que moldean las estructuras psíquicas de los individuos, obedecen a procesos cognitivos y emotivos, donde el diferencial de las disposiciones, implica un dominio de si y por tanto de lo exterior; con lo cual los linderos entre fantasía y realidad, -a lo largo del proceso civilizatorio de occidental- corresponden a los constructos cognitivos, mediante los cuales convergen, la serie de figuraciones que le dan forma a lo social de manera relacional.

En Bourdieu Forma y Contenido opera dentro del análisis que hace de la distinción como fenómeno propio de la conceptualización de la realidad social en tanto campos y de los procesos de diferenciación que surgen conforme se incrementa su complejidad; su autonomía y las formas simbólicas, desde donde se ejecutan los procesos de juego, e inversión de capitales, que refuerzan la lógica de los campos, contribuyendo a su reproducción. El análisis que hace Bourdieu de la violencia simbólica muestra la forma en se ejerce en aquellos procesos de dominación-diferenciación al interior de los campos cuya génesis es la sociedad moderna. Cabe considerar a este respecto que el análisis de procesos de larga duración que lleva a cabo Elías, en torno a la formación de los monopolios de la violencia en las sociedades occidentales bajo la estructura de los Estados Nacionales, que se da por supuesto en los análisis de Bourdieu, en torno a esta problemática: la violencia simbólica es una manifestación de la misma sólo cuando es imposible ejercer la violencia física directa.

Se observa en Elías que el problema de la distinción es un problema ligado con los fenómenos de sublimación que suponen las autocoacciones impuestas por el incremento y profundización de las redes de interdependencia, para Bourdieu las estructuras mentales, así como el fenómeno de la sublimación ceden su lugar al fenómeno de la distinción y de las formas diferenciadas de apreciación que resultan de la desigual distribución de los capitales

En los tres autores es necesario dar cuenta de los elementos que generan y posibilitan la aceptación de reglas del juego, así como la naturalización de la arbitrariedad social, en Bourdieu será el concepto de Campo y Habitus, en Elías Figuración, Sociogénesis y Psicogénesis y en Simmel las formas de Sociación.

Otro punto a discutir en lo que respecta el trabajo a desarrollar es la caracterización de ambas teoría. Es decir, si bien ambos se proponen trabajar más allá de categorías dicotómicas, una de ellas la relacionada con la distinción individuo/ sociedad, figuración y campo no son conceptos equivalentes. El primero hace referencia a la existencia social recíproca, cuya falta de rigurosidad y minuciosidad conceptual le permite integrar –o más bien disolver- los niveles micro y macro permitiéndole aprehender no sólo formaciones estructurales como lo representan los Estados-Nación sino también modelos de integración tales como una familia nuclear tradicional.

El concepto de campo –y su contra parte, el habitus si bien buscan quebrar ésta imagen dicotómica de la relación individuo/sociedad, el análisis de Bourdieu centra el interés de ambos en las sociedades modernas, cuya característica principal es la de tener campos constituidos históricamente; a pesar de apostar por la genética de los campos/habitus, es indudable que su existencia se limita sólo.


2.1.Individuo-sociedad.

El denominado pensamiento sociológico relacional, es una manera de generar conocimiento o la forma de incorporar al campo sociológico, grafías sociohistóricas propias de la dinámica social, las cuales permiten ubicar los procesos propios de la dinámica de las relaciones sociales dialécticas, entre lo objetivo y lo subjetivo, ambos como procesos que constituyen el orden social

La observación sociológica, en este contexto, plantea la salida al falso dilema de los fenómenos individuales y sociales, en los cuales se han entrampado algunas reflexiones sociológicas; en este orden, tanto lo individual, como lo social forman parte del proceso de estructuración social. En este tenor, lo social son procesos estructurados a largo plazo, donde lo que acontece son cambios parciales en el estado de las estructuras de interdependencia o en la forma y complejidad de la figuración social; donde lo individual, no esta directamente relacionado a posturas volitivas, ni lo social emparentado a formas mecánicas; sino que ambos son procesos diferenciados y diferenciadores, donde los procesos sociales, juegan una relación dinámica entre agencias y estructura social.

La sociedad es posible gracias a la constitución histórica de grupos de individuos, las interdependencias que se generan dentro de las series de relaciones de una realidad emergente ajustada y pautada de acuerdo a procesos lúdicos, donde las relaciones sociales permiten comprender que la interacción social es posibilitada por las individualidades, las cuales son piedra angular del proceso de construcción social, reconociendo al mismo tiempo que dicha interacción no es reductible a la capacidad volitiva y reflexiva de un conglomerado de agentes, sino entendemos que el cambio o la transformación de las pautas sociales parciales están dentro de las estructuras de interdependencia y complejidad social, ligadas directamente con los procesos figuraciónales a largo plazo; el cambio no se entiende para nuestros autores como algo novedoso y disímil, sino como una serie de transformaciones procesuales que modifican las visiones y figuraciones colectivas e individuales.

Georg Simmel, al tratar la compleja relación individuo-sociedad menciona que esta última no posee una exterioridad total mas allá del juego de interacciones entre individuos; sino por el contrario, lo que hace que la sociedad sea posible, es la existencia de individuos que se encuentran en interacción recíproca (Simmel1939:13 wilkis). Con ello Simmel, da a entender que la sociedad no es un ente o una substancia, ajena a los individuos, ni estos un elemento reproductor de acciones sociales. La sociedad, es por tanto un espacio estructurado y estructurante, que da forma a la multiplicidad de interdependencias que ligan entre sí a los individuos4 en series de interrelaciones múltiples y complejas.

En Simmel hay una preocupación por dar cuenta de la vida social por medio de la relación que se establece entre las formas sociales de acción reciprocas, o formas de sociación, y la las motivaciones, intereses, impulsos, fines y objetivos que dan pie a las acciones o que se contienen en ellas; la sociación es la forma, o serie de acciones recíprocas mediante las cuales los individuos, sobre la base de los interese, ideales y motivaciones afectivas,establecen interacciones que superponen el orden de la vida social.

Lo social se presenta en esta artículación bajo la unidad de las formas y contenidos, es decir, en la interacción de elementos sociales e individuales; así lo social se bifurca en al unidad establecida entre forma y contenido, entre las formas de sociación y las motivaciones de esas formas. De esta manera sociedad y acciones recíprocas, como procesos relacionales, representan una apuesta por transformar la concepción de una sociedad exterior y por ende superior sal individuo y por otro lado frente a las apuesta de una sociedad hecha a partir de las intencionalidades de los individuos; sino mas bien como una serie de procesos que implican la estructuración de una sociedad modelada en el espacio tiempo, no inmóvil, sino procesual en la mediad que es puesta en juego por las interacciones entre individuos.

De esta manera la sociología Simmeliana se va a proponer dar cuenta de procesos, que articulan la relación individuo-sociedad, procesos o interacciones donde los finos hilos de las relaciones sociales son procesuales ligando la constitución de lo social como un proceso histórico, dando lugar a la singularidad del individuo.“Hay que examinar las acciones recíprocas particulares, que se ofrecen en masas, a las que no esta habituada la mirada teórica, considerándolas como formas constitutivas de la sociedad, como partes de la socialización.” (Simmel, 1939: 27), estas acciones recíprocas, -a veces ignoradas por la sociología- son las singularidad que conforman los grandes proceso de articulación de las grandes unidades mayores: Estado, Religión,Cultura. Este tipo de mirada, evita substancializar a la sociedad como un ente independiente de las interacciones entre los individuos.

Así la relación entre individuo-sociedad o figuraciones y acciones recíprocas permiten la inteligibilidad del movimiento social, lugar desde donde se fragua el acontecer social. Así para Simmel la realidad social es un producto del hacer y sentir que los del entramado de relaciones producido por la serie de interdependencias entre individuos; pero también señala que tanto instituciones o tradiciones, anteceden a los individuos interactuantes, es decir, hay un mundo dado, es la reconfiguración de las interacciones la que hacen posible la trama social, “La sociedad en su vida, que se va realizando continuamente, siempre significa que los individuos están vinculados por influencias y determinaciones recíprocas que se dan entre ellos” (Simmel, 2002a:33).

Sociedad e individuo forman un tipo de relación donde las interacciones sociales están directamente ligadas con la experiencia cognitiva del sujeto, es decir, partimos del hecho que si bien lo social antecede a la puesta en práctica del sujeto, es finalmente esta puesta en práctica la que permite el entramado de juegos que constituyen a la sociedad; pero esta experiencia, no es mas que producto de los procesos y constitución del orden de realidad,con el cual los individuos pueden moverse dentro del orden social, es decir, la constitución de un conocimiento practico a manera de apriorì que permite a Simmel, establecer la experiencia como un modelo epistémico, el cual permite y regula las interdependencias y acciones reciprocas de los individuos en el proceso de configuración del orden social como un todo hegemónico. Así podemos mencionar que para Simmel, individuo-sociedad, antes que ser una separación analítica, es lo que constituye la unidad diferenciada que da orden al mundo social, por que hace de la sociedad un acontecimiento o un fluir constante.



Individuo y sociedad para Norbert Elías, representó uno de los ejes fundamentales a la hora de articular el proyecto teórico que acompañaría el libro “El Proceso de la Civilización”, donde lleva a cabo una seria crítica a las limitaciones conceptuales que la tradición sociológica incorpora a la hora de dar cuenta de los procesos sociales¸ y por otro lado la petrificación o atrincheramiento conceptual que hace de la sociología un modelo de explicación estático, que le resulta más fácil hacer del objeto un hecho social cosificad, antes que una serie de relaciones diferenciadas que constituyen el hacer y quehacer dela disciplina como un subcampo de la ciencia con autonomía relativa


En este sentido Elías se muestra crítico ante las formas en que se articula el pensamiento sociológico, proponiendo de antemano un cambio de actitud mental frente a los procesos sociales, lo cual representa un enfrentamiento con las teórias sociológicas consolidadas. Para este efecto, menciona Elías urge la necesidad de artícular nuevos modelos conceptules, que no petrifiquen la realidad, sino que den cuenta de las relaciones sociales de manera procesual, que de cuenta de las interacciones que se suceden en tanto hay una relación directa entre agencia y estructura, entre procesos que configuran y modelan una forma específica de la sociedad, modelando al individuo, pero que es reconfigurada por la serie de interdependencias que entablan los grupos de individuos y que conforman y motivan la diferenciación social.

Uno de los presupuestos teóricos que Elías revisa como prototipo de las formas procesuales a la hora de analizar los procesos sociales, es la problematización de la dicotomía individuo-sociedad, como un elementos que nos dice -en el caso de las investigaciones eliasianas- los procesos involucrados que constituyen el proceso civilizatorio y racionalizador en la conformación del proyecto de sociedad.

De esta manera Elías busca trascender las límitantes lingüisticas y conceptuales en las cuales la sociología fija sus propios límites, la dicotomía individuo sociedad, resulta paradojica por que ella representa un objeto epistemológico diferenciador que orilla a la sociología a debatirlse entre la sociedad como objeto aprioristico o al individuo como un elemento generador de la sociedad. Para Elías trascender esta falsa dicotomía, consiste en desmantelar el planteamiento de dicha tensión por ser solo un artíficio; por ello menciona que “ si no se está en condiciones de pensar más allá de la oposición de los términos ‘individuo’ y sociedad, y se considera ésta simplemente evidente, se cae en un erro. La costumbre lingüistica que lleva a considerar los mencionados terminos en este sentido es un hecho relativamente reciente.” (Elías, 1990a;180), con ello hace patente que los condicionamientos históricos que modelan los conceptos de una forma gradual de acuerdo a la forma de conocimiento humano.

De esta manera se cuestiona la forma histórica mediante la cual individuo y sociedad han sido formulados como una serie de oposiciones, tanto en el discurso científico, como en la doxa, Elías se pregunta:
Qué es esta sociedad que formamos todos nosotros, pero que ningún de nosotros, ni siquiera todos nosotros juntos, hemos querido y planificado tal y como hoy existe, que sólo existe por que existen muchas personas y que sólo permanece por que muchas personas particulares quieren y hacen algo, esta sociedad cuya estructura, cuyas grandes transformaciones históricas, es evidente que no dependen de la voluntad de personas individuales? (Elías; 1987; 2)

De esta manera habría una barrera semántica que funge como distancia entre individuos con una identidad reflexiva y por otro una sociedad que aglomera cada una de las posiciones o formas en que ese individuo ha de representarse. Si bien la modernidad se ha encargado de extrapolar esta diferenciación, pues recordemos que en sociedades no modernas, las formas de individuación eran relativamente escasas, en tanto las formas de socialización implicaban una colectividad como referente de pertenencia identitaria.

Este proceso de diferenciación no implica la postura filosófica que antepone al ego como el espacio en donde fluye todo proceso reflexivo, si bien las formas en que se articula el saber y el conocimiento5, implican que sea la experiencia remitida a un sujeto pensante, esta imagen no supone diferenciación alguna entre la parte social y la parte individual, es decir, se comparte con Elías que lo social es una serie de interdependencias entre individuos reflexivos, antes que un entramado donde la imagen del individuo como creador y origen solo corresponda a una imagen ontológica que supone saber como una fantasía o poderío exclusivo de un solo individuo, antes que un proceso social,
“Las palabras dadas con que cuenta el hablante particular, los mismos conceptos, que contribuyen de forma decisiva a determinar el modo de pensar y las acciones de la persona criada bajo si esfera, hacen, en último término, que parezca como si el ser humano partícular, tildado de individuo, fuera ontológicamente distinto a la multiplicidad de las personas presentadas como sociedad. (Elías, 1990a;11).

De esta manera Elías hace manifiesto que la forma en que la filosofía supone al sujeto de conocimiento, supone una tradición que hace de sujeto y objeto un modelo con el cuál se da por sentado que el primero corresponde a la imagen de un individuo aislado, lejano a los condicionamientos del mundo, teniedo como base que las ideas serían producciones independientes desvinculadas del mundo social, mientras que por oro lado, el segundo, solo es producto de un mera relación material con el mundo, o bien un artificio expuesto al que hay que desentrañar por que dice la forma en como lo social es independiente y posee una estructura independiente de los individuos. Con ello Elías aclara que mas que categorias de entendimiento, son elementos reificadores propios de la condición conceptual con los cuales buena parte de las tradiciones de conocimiento, extrapolan y diferencian como opuestos formas que en Elías serían niveles de diferenciación e integración dialécticos con los que se conforma y se aprehende el modo en que se articula, en el caso del objeto de la sociología, las formas sociales.

Este juego dicotómico en que se ha enfrascado la explicación sociológica, petrifica la realidad que quiere aprehender impidiendo con ello la aproximación conceptual que de manera procesual nos indique como operan los niveles de integración que permitan una mejor aprehensión tanto de la constitución de lo social como series de interdependencias, así como los procesos de individuación que implican un reforzamiento de las formas de colectivización. “la cosificación y deshumanización de las figuras sociales que se dan en la reflexión, favorecidas por la tónica predominante de formación de las palabras y los conceptos, conduce a su vez a la peculiar metafísica de las figuras sociales que se usa tanto en el pensamiento cotidiano como en el sociológico.” (Elías, 1995b;16)

Elías a lo largo de sus obras se impuso destrabar la complicada estructura lingüística de la sociología clásica proponiendo nuevos medios conceptuales a partir de rescatar las mediaciones que orillen a abandonar el estado metafísico en que se entrampan algunas posturas sociológicas, evitando la substancialización conceptual la cual hacen de lo social un elemento diferenciado de la vida individual y viceversa, evitando con ello la perdida del poder de análisis que posee la sociología para explicar como es posible la sociedad.

Las implicaciones de la propuesta de Elías da pie a la superación teórica mediante una perspectiva relacional, donde las formas procesuales de constitución de la sociedad, ayudan a la desnaturalización de algunas concepciones teóricas incorporan por ser elementos que estructuran la vida práctica; esto consituye un lastre,-observa Elías- por que implica pensar en antinomias que en vez de explicar los procesos sociales, buscan solo la parte funcional de estos como procesos reguladores que mantiene a lo social entre la tensión del orden y conflicto y por tanto solo apuntan a visiones que hacen del analísis una forma de cosificación de la realidad, en tanto ocultan las series de relaciones procesuales en su interiror.

“Las investigaciones que siguen no son comprensibles si compartimos esta idea y permitimos que se nos oculte lo que de hecho es observable en el comportamiento de los seres humanos; no son comprensibles cunado se pierde de vista el hecho de que los conceptos como 'individuo' y 'sociedad' no se remiten a dos objetos con existencia separada, sino a aspectos distintos,pero inseparables, de los mismo seres humanos... Ambos conceptos tienen el carácter de procesos y no es posible en absoluto hacer abstracción de este carácter de proceso en una construcción teórica que remita a los seres humanos.. ambos conceptos tienen el carácter de proceso y no es posible en absoluto hacer abstracción de este carácter de proceso en una construcción teórica que remita a los seres humanos. Por el contrario, resulta imprescindible incluir este carácter procesual en la teoría sociológica y en las otras que se refieran a los seres humanos.”(Elías, 1987,16).

Así de esta manera vemos en Elías, la preocupación por articular un pensamiento sociológico relacional que involucre a los conceptos que de una manera han sido estructurados ontológicamente como opuestos, con independencia unos de otros; en este sentido cabe mencionar que se busca socavar a las diversas arquitecturas teóricas de la sociología, a partir de vincular espacios conceptuales considerados propios de otras disciplinas como la psicología y la antropología e inclusive la biología y la física, sin que esto se entienda como un eclecticismo o un modelo vulgar de multidisciplina6; sino como señala el propio Elías, ubicar los modelos de integración, que permita dar cuenta de los procesos de larga duración donde los procesos sociales y biológicos se conectan entre sí, en un intento por comprender la capacidad humana de lenguaje y simbolización que permite el desarrollo de las sociedades, explicados a partir de la reconstrucción psicogénetica y psociogénetica, que nos dice mucho sobre el carácter procesual y dinámico que permite la superación de individuo y sociedad, fusionándose en la trama de interacciones que hacen de lo social un vasto deposito de interacciones e interdependencias en autonomía relativa históricamente constituidas.

Dentro de este contexto la sociología procesual elíasiana opone al Homo Clausus, filosófico el Homines Apertí, es decír, frente a la figura del individuo cerrado, singular y autónomo de la sociedad, se requiere hablar de un individuo plural inserto en una serie de interdependencias entramadas con otros individuos, donde los modelos de figuraciones son el referente que constituye el punto de observación, desde el cuál se ubican la trama de interdependencias donde actúan los sujetos y se enlazan en tiempos históricamente definidos.

“La interdependencia es fundamental y determina la manera en que los 'objetos', actúan sobre los 'sujetos', los 'sujetos' sobre los 'objetos', los fenómenos naturales no humanos sobre las personas, y las personas sobre la naturaleza no humana. Como quiera que se le quiera llamar, se trata de una interdependencia ontológica, existencial. El dualismo ontológico, la concepción de un mundo dividido en 'sujetos' y 'objetos' conduce al error. Crea la impresión de que los 'sujetos' pueden vivir sin los 'objetos'. Induce al ser humano a preguntarse cuál de los dos es la causa y cuál el efecto. Cuando consideramos unidades que se encuentran ontológicamente en una interrelación funcional mutua-como, por ejemplo, el estomago y el cerebro,las instituciones económicas y las políticas, o incluso el ser humano y la naturaleza no humana-, nos topamos con relaciones de un tipo que ya no puede ser abarcado completamente por un modelo mecánico de relaciones causa/efecto”. (Elías,1990b;70)

La propuesta de analizar las series de interdependencias permite, de manera analítica, que las reflexiones sobre los procesos en que la autonomía relativa implica el hacer de los sujetos, dentro de las tramas complejas donde la constante diferenciación hace que las series de interdependencias se hagan mas diferenciadas, generando con ello que las vinculaciones entre los individuos, en su hacer, se involucren socialmente, asi como también con la relación física con las cosas y el espacio. Con ello nos estamos refiriendo a lo que Elías entiende por figuración; la cual “... es una herramienta para flexibilizar la presión social que nos lleva habitualmente a pensar a 'individuo' y 'sociedad' como si fuesen dos figuras distintas y antagónicas”.(Elías, 1995b;142), los modelos de figuración se refiere a un equilibrio que se entrama relativamente equilibrado por las relaciones de poder que se establecen en las interdependencias; así entonces, el poder va a definir la forma en como los vínculos que se dan por las interdependencias van a generar la integración de las partes de manera dinámica y relacional, a la vez que suponen las formas de orden y conflicto que hacen de lo social una estructura dinámica y diferenciada.

Esta imagen del entramado social hace que el proceso figuracional, represente los diversos planos, forman una red, donde la forma depende de los entrelazamientos que ponen en práctica dentro del entramado social; de esta manera Elías recurre a los modelos de juegos para explicar como dentro de lo social, las interdependencias operan en distintos niveles de acuerdo a las regulaciones, cantidad de jugadores y niveles de dificultad, y sobre todo la utilización y movilización de recursos, que en Elías configuran al Poder, como recursos que son transversales y que en las interdependencias equilibran, según los jugadores movilicen sus recursos, para tensar o relajar la dinámica del entramado en las cuales las posiciones cambian constantemente, con ello quitando la clásica acepción que hace de la sociología sobre el poder como un elemento diferenciador entre dominados y dominantes. Otro punto que es necesario resaltar es que el modelo de juego, siendo una praxis humana, las series de interdependencías no son planeadas y ni pensadas por individuo alguno, no dependen de una capacidad volitiva, o intencionalidad, sino que dependen de una autonomía según la regularidad del juego se desarrolle dentro de patrones definidos históricamente.

Otro punto dentro de la sociología Eliasiana para abordar relacionalmente lo social, lo constituyen la serie de pronombres personales, como algo común y estructurado en todos los grupos humano y sociedades, en tanto las interdependencias vinculan o agrupan entre sí comunicaciones directa so indirectas, los pronombres son coordenadas que identifican a los sujetos en las coordenadas de las interdependencias, cuya función se indica de acuerdo a los encadenamientos que se inician en la identificación y diferenciación de un “yo” que presupone un “tu” y que generalmente incorpora un “nosotros” o “ellos” formando una pluralidad o encadenamientos resalta de manera evidente las coacciones que se ejercen entre individuos, como con el conjunto de conglomerados humanos.

La serie de pronombres representa los vínculos sociales entretejidos por los individuos, por ello, para las propuesta de Elías, permite mostrar el carácter no estático de las posiciones que se juegan en lo social, como se da por sentado en las teorías de roles; El carácter abierto y procesal que poseen los pronombres detalla la red de interdependencias en las que se hallan insertos los individuos dentro del mundo social.


En Bourdieu la diferencia individuo-sociedad,la podemos ubicar, dentro de los análisis que hace entorno a la practica social, tratando de dar cuenta con ello de los aspectos que dimensionan el hacer del ser social en el mundo. De esta manera, Bourdieu, heredero de la tradición epistemológica francesa, entre el estructuralismo y la fenomenologìa, renuncía a las pretensiones monistas del primero que da por sentado un mundo regulado conforme a reglas, donde el actor solo es un instrumento de las disposiciones de las estructuras; y por otro lado de las reducciones fenomenológicas, que atribuyen al séntido del hacer social a un sujeto, que vìa la experiencia construye al mundo.

En Bourdieu individuo y sociedad representan la articulación necesaria para entender los dos momentos en que se constituye la acción social como proceso relacional, entre la conformación de un sujeto social y la sociedad como proceso de constitución de las acciones y relaciones sociales.

Campo, capital y habitus son categorías que surgen de la preocupación por explicar los fundamentos de una acción práctica, ligada a la conciencia y a la acción, no reductible una a la otra,pero que se relacionan en tanto las disposiciones prácticas de los individuos responden a las puestas en escena de las posiciones sociales mediante las cuales, las interdependencias recrean lo social como una unidad.

En Bourdieu la apuesta por superar el reduccionismo del binomio individuo-sociedad, consiste en tomarlos como enfoques dialécticos, integrando a ambos dentro de una concepción que se proponga el análisis de todos los procesos que acontecen dentro del mundo social, en tanto prácticas que acontecen dentro y fuera tanto del individuo como de la sociedad. En este sentido,para Bourdieu, plantea que dar cuenta de las objetivaciones del mundo social, implica reconocer como lo social se hace cuerpo (habitus) y como el cuerpo confluye en las disposiciones que conforman al mundo social en tanto resultado de la confluencia de una forma de ser del ser social. Nos referimos en términos concretos, a que los individuos, adquieren la serie de disposiciones provistas por la cultura, dando con ello sentido a la propia existencia, al tiempo que reconfiguran el orden sucesivo de lo social a través de la serie de rupturas que le permiten movilizar los recursos ofertados hacia procesos de distinción o diferenciación de un grupo social a otro.

Partiendo del concepto de habitus que para Bourdieu consiste en: un sistema de disposiciones duraderas y transferibles, estructuras estructuradas predispuestas para funcionar como estructuras estructurante, es decir, como principios generadores y organizadores de prácticas y representaciones que pueden ser objetivamente adaptadas a u fin sin suponer la búsqueda consciente de fines y el dominio expreso de las operaciones necesarias para alcanzarlos, objetivamente “reguladas” y “regulares” sin ser el producto de la obediencia a reglas y a la vez que todo esto, colectivamente orquestadas sin ser producto de la acción organizadora de un director de orquesta.”(Bourdieu;1991;)

Para Bourdieu dar cuenta del habitus, parte de la constitución de sociedades modernas cuya característica es la constitución de campos constituidos históricamente, de esta manera da por hecho que los individuos constantemente van adquiriendo toda una serie de elementos que configuran las disposiciones para la puesta en práctica dentro del correr de la acción, con lo cual hacen representaciones mentales de conocimiento sobre los ordenes sociales,con los cuales aprehenden y modifican las disposiciones según la adecuación de las reglas, implícitas o explicitas, haciendo con ello posible la sociedad.

En un mundo socialmente estratificado, nos dice Bourdieu, la internalización de los modos prácticos de acción, ya sea por adquisición o por incorporación, va a depender del proceso de socialización al cual el individuo responde, es decir, según el origen social y posteriormente la relación con las instituciones sociales, y los entramados o estrategias que posibiliten el acrecentamiento del capital simbólico, a manera que posibiliten las aspiraciones y expectativas individuales, mismas que cumplen una función social al ser exteriorizadas tendiendo a la reproducción de las estructuras objetivas, las cuales no son otra cosa que la sociedad estructurada en ordenes discursivos, los cuales una vez hechos cuerpo, mantienen y objetivan lo social, al generar las condiciones para su reproducción a la vez que los individuos amplían el universo de expectativas que conforman los ordenes de acción que posibilitan su mundo, todo ello a partir de una relación dinámica donde las disposiciones se captan de manera activa, aun con la coacciones estructurales. Bajo estas premisas la concepción que tienen la sociología sobre el mundo social rompe con la dóxa que lo mira de manera estatica debido a que la serie de disposiciones, por ser producto social fuesen rígidas; sin embargo las representaciones sobre el mundo social varían según las disposiciones constituidas como ejes cognitivos para el desarrollo de la acción.

Bourdieu a partir de la teoría de la práctica hace explícito que los objetos de conocimiento, (en toda la extensión del concepto conocimiento), son construidos, no incorporados previamente, como un a priorí; esta constitución corresponde al sistema de disposiciones que hacen de las prácticas operaciones sociales, así el habitus es un principio generador y organizador de prácticas y representaciones, que hacen confluir las expectativas sociales, como las expectativas individuales.

El mundo práctico donde las disposiciones son puestas en práctica, es un mundo históricamente constituido,pero no por ello cambiante; así las regularidades que mantienen los niveles de acción,son una condición funcional que permite y da pauta a la regulación de las formas de adquisición y aprehensión del habitus, como dimensión del mundo social, hacia las formas en que los individuos hacen su hacer en el mundo. Por tanto el habitus se figura como un correlato entre el mundo objetivo y el mundo subjetivo, y la serie de interacciones e interdependencias que hacen que las expectativas de ambos mundos se regulen posibilitando unas y condicionando otras por lo cual las prácticas mas improbables se encuentran excluidas sin un examen previo, sino más bien como una categoría de lo impensable (Bourdieu, 1991).

proceso histórico por excelencia, el habitus conforma los ejes operativos del mundo objetivo y del mundo subjetivo, a partír de los principios generadores, asegurando las expectativas a través de la presencia del pasado como experiencia, al vez que el sistema de disposiciones permite las transformaciones de manera regulada, con lo cual el hábitus se figura como una libertad condicionada y condicional que se aleja de las creaciones imprevisibles, como de la reproducción mecánica de sus condiciones originales (Bourdieu y Wacquant, 1995), así de esta manera se generan lógicas prácticas que permiten, en un primer momento la continuidad de la acción según la regularidad social y segundo dar cuenta de la forma en que la historia social objetivada (campo) y la historia incorporada (habitus) confluyen relacionalmente a modo que el juego social permite la incorporación y generación de acciones con las cuales, la figuración del mundo social es siempre procesual, teniendo como limite a lo social mismo (cfr Bourdieu y Wäcquant, 1995)

Por tanto individuo y sociedad en Bourdieu representan una metáfora del juego socia,l que condiciona la reproducción de un modo de vida determinado, sin que este se entienda como destino, sino como una forma del mantenimiento de ordenes estructurales, los cuales, se ven modificados en tanto el amplio universo de disposiciones son puesta en práctica y llevadas en sentido que ese mismo orden estructural reproduzca sus condiciones de existencia.



3.La ruptura de las dicotomías. La sociología relacional como punto de observación

El denominado pensamiento sociológico relacional, es una manera de generar conocimiento o la forma de incorporar al campo sociológico, grafías sociohistóricas propias de la dinámica social, las cuales permiten ubicar los procesos propios de la dinámica de las relaciones sociales dialécticas, entre lo objetivo y lo subjetivo, ambos como procesos que constituyen el orden social

De esta manera remitirnos a tres autores, es en parte por que en ello hay una preocupación común por generar conocimiento sociológico a partir de la incorporación de principios históricos provenientes de la dinámica de las relaciones entre las formas objetivadas e interiorizadas, las cuales de manera dialéctica construyen lo real.

Con ello pretendemos prefigurar una tradición sociológica, la cual, si bien no comparte un espacio sucesivo circunscrito a una escuela o tradición, podemos afirmar que el hecho de incorporar al análisis las formas objetivas e interiorizadas, en sus respectivos procesos de articulación teórica; permiten comprender que la interacción social es posibilitada por las individualidades, las cuales son piedra angular del proceso de construcción social, reconociendo al mismo tiempo que dicha interacción no es reductible a la capacidad volitiva y reflexiva de un conglomerado de agentes, sino entendemos que el cambio o la transformación de las pautas sociales parciales están dentro de las estructuras de interdependencia y complejidad social, ligadas directamente con los procesos figuracionales a largo plazo; el cambio no se entiende para nuestros autores como algo novedoso y disímil, sino como una serie de transformaciones procesuales que modifican las visiones y figuraciones colectivas e individuales.

De esta manera los supuestos teóricos se comparten por que atienden y formulan preocupaciones que las otras formas de pensamiento sociológico da por sentado; se constotuye por tanto en otra manera de hacer sociología frente al sima teórico tradicional estancado en las dicotomías individuo-sociedad, sujeto-objeto, naturaleza-cultura; etc. Por tanto las estrategias de juego social son los elementos procesuales mediante los cuales para nuestros autores nos podemos acercar analíticamente a las dinámicas funcionales.

En este sentido la capacidad relacional que posee el tomar la dinámica social como juego social es un elemento subyacente al estudio de la dinámica funcional de procesos sociales interrelaciónales; la imagen del juego permite analizar los procesos de construcción histórica de los conglomerados humanos, las interdependencias entretejidas por los agentes, todo ello relacionado con una realidad emergente, ajustada a reglas implícitas y explicitas que trascienden y son puesta en práctica antes de la intervención del grupo, clase o institución especifica; por tanto los procesos de juego trasciende la práctica y la conciencia de los agentes pues no sería posible sociológicamente hablando, entender y explicar sus acciones fuera de la figuración o entramado del juego (CfrElías;1999; 112-13) así de esta forma para Elías y en general para nuestros autores base, lo social es un proceso dinámico constante, que trasciende al agente, pero no elimina su capacidad reflexiva, por el contrario, las series de interdependencias permite, en palabras de Goffman referenciar la acción, utilizar una mascara hacia escenarios sociales diversos; Regresando a Elías el proceso se daría de la siguiente manera:

“Tanto la propia figuración del juego como la imagen que el jugador individual tiene de esta figuración, la manera como vive la marcha del juego, van cambiando conjuntamente en una dirección específica. Cambian en interdependencia funcional como dos dimensiones inseparables de un mismo proceso. Es posible considerarlas separadamente, pero no como dimensiones separadas” (Elías; 1999; 100)

Derivado de esta serie de confluencias de los que denominamos sociología relacional permite delinear los puntos de observación para el desarrollo de una investigación que se cimente aspectos teóricos-metodológicos, que rompan con el atrincheramiento conceptual, haciendo de los conceptos algo en movimiento. Uno de los aspectos es laa particularidad de la serie de autores que se retoman; pues en su mayoría estos se encuentran marginados de la esfera académica, por ser sus temas de investigación transversales y por no hallarse ligados a las discusiones de las principales corrientes teóricas inmersas en fundamentar un programa fuerte para la sociología y por no constituirse como teorías generales; sin embargo esta marginalidad no les ha impedido fundamentar un programa sociológico, las investigaciones y presupuestos epistemológicos que las sustentan dan cuenta del proceso de constitución de la sociología como una disciplina científica, con un programa vasto para aprehender lo social.

lunes, 1 de junio de 2009

Sociología relacional

La sociología relacional.

Si bien reconocemos que todo el pensamiento sociológico desde el punto de observación sociológica es relacional, por que implica ... caracterizar todo elemento por las relaciones que lo unen a los otros, y de las que obtiene sus sentido y su función en un sistema (Bourdie,2007,13) ; en el contexto de nuestro trabajo particularizamos esta acepción a tres autores (Simmel, Elías, Bourdieu), quienes desde nuestra óptica, a lo largo de su obra, concentran aquellas problemáticas que llevan a la sociología hacia una revisión de las amplias arquitecturas teóricas en su interior; en este proceso hay que señalar dos cuestiones: primera la sociología es una ciencia que por si misma, tiende a dar cuenta no solo del objeto de estudio, si no que así misma se constituye en objeto de la reflexión sobre el mundo social. Segundo al ser objeto de su propia reflexión, la sociología moviliza los rendimientos del conocimiento sobre el mundo social, aplicándolos a los procesos que constituyen la conformación del campo sociológico y a quienes pertenecen al campo.

Aplicar los fundamentos sociológicos a la sociología misma es requisito importante de todo proceso de articulación teórica; implica reconocer los espacios donde esta se desarrolla a partir de los limites y distanciamientos con otras disciplinas que reflexionan sobre el mundo social; es importante mencionar que no todo pensamiento sobre la sociedad es sociología, y es importante diferenciar las reflexiones a la hora de delinear procesos sociales susceptible de ser sociologizada.

La sociología representa la gran ruptura del saber ilustrado, cuestionando la complicada relación teoría y praxis que buena parte de la teoría sociológica la lleva a los derroteros de la función pedagógica o de la función ética. Una sociología reflexiva trata de trascender los imperativos teóricos que apuestan al nivel volitivo del sujeto y la capacidad consciente sobre los procesos sociales estructurados, la forma de articular el saber sobre el mundo social y la resolución de la problemáticas sociales. Un proyecto sociológico de largo alcance, como lo es la sociología relacional, parte de la articulación de un saber que trascienda las estructuras de la psique, así como las sociales mediante su reestructuración.

En este contexto articular a la sociología relacional como un proyecto sociológico de largo alcance, responde también a la necesidad de tomar una postura frente a la denominada crisis de la sociología, la cual responde a la necesaria reafirmación del discurso sociológico frente a otras epistemologías que reflexionan sobre el mundo social, las cuales pretenden disputarle el objeto de estudio. De ahí la necesidad de buscar en la sociología misma, las respuestas a todas aquellas interrogantes que las reflexiones políticas, filosóficas y económicas enarbolan como “lo novedoso”. Si bien las problemáticas de la estructuración social son complejas y presentan retos nuevos para el conocimiento; estamos conscientes que la sociología, en muchas de sus vertientes teóricas ya había dado cuenta de muchos de esos elementos “novedosos”; aclaramos que no se pretende decir que en la sociología están todas las respuestas, si no que es un proyecto epistemológico articulado con un objeto y un discurso que le son propios y que le permiten reflexionar sobre el mundo social y su hacer en ese mundo social.

De esta manera resulta pertinente el planteamiento de una sociología relacional a partir de tres miradas teóricas; Georg Simmel, Norbert Elías y Pierre Bourdieu, quienes fundamentan los principios epistemológicos de sus planteamientos teóricos a partir de la reflexión sobre los procesos de constitución teórica que hacen de la sociología una disciplina; para estos sociólogos la sociología se encuentra en un punto determinado por las condiciones históricas de producción del saber. La sociología es visualizada como una articulación de una mirada de una sociedad determinada o de una forma de mirada social construida a partir de los mismos elementos de ruptura con los que se articula el conocimiento.

La sociología relacional no se estructura como una simple mirada a un hecho social más, si no que implica un doble movimiento al interior del basto programa teórico que tiende a fundamentar los conceptos o articulaciones teóricas a partir de los mismos elementos sociales con los cuales se pretende observar al objeto de estudio, así la teoría social es producto de la estructura del mundo social desde el cual reflexiona.

Para estos sociólogos, la conformación de un saber científico no se da de manera aislada, si no es el producto de las coacciones ejercidas entre los humanos sobre si mismos; el saber de una época siempre implica el retorno del saber anterior, pero no reductible a si mismo, solo se aprecia una distancia en cuanto a la articulación conceptual, por tanto la sociología como saber es producto de las determinaciones propias de la configuración de la conciencia de una sociedad, así vemos que para Elías la sociología “...se ocupa de los problemas de la sociedad”(buscar cita), por tanto la teoría sociológica y la sociología misma son dos procesos implícitos en la reflexión sociológica misma, al delimitar el objeto que le es propio, da cuenta las condiciones mediante las cuales construye la observación de ese objeto por lo tanto ambos procesos tienen que ser procedimientos sociales observables,que den cuenta de las condiciones mediante las cuales se desarrolla el trabajo científico.

En Simmel observamos que la sociología se estructura como un tipo de mirada sobre ciertas dinámicas sociales, las cuales escapan a la mirada de la filosofía social, la psicología social y la economía; de esta manera delinea cual sería el objeto que fundamenta a la sociología como un punto de observación autónomo sobre problemáticas especificas que conciernen al mundo social; esta nueva manera de mirar lo social, va a responder a los desafíos de visualizar las interacciones que se dan dentro de los grupos sociales; sus regulaciones, interacciones y transformaciones; al tiempo que nos habla de la forma en que se articula esa nueva mirada, la cual implica la articulación de formas sociales que impactan directamente la forma en como se constituye la sociología como un saber estructurado y regulado por el mundo social; de esta manera menciona que “...una sociología autentica puede ocuparse sólo de lo que es específicamente societal, la forma y formas de sociación...”, vemos en Simmel una apuesta por constituir un punto de observación de determinados procesos sociales recíprocos, los cuales dan estructura a la sociología como disciplina. Con Elías observamos que la reflexión sociológica no pretende asignar estatus de validez de determinadas teorías, si no observar los procesos de constitución de conocimiento teórico sobre la realidad. Siguiendo esta misma idea, para Bourdieu la sociología como ciencia es aplicable al mismo constructo científico, es decir la sociología como objeto de la sociología permite “movilizar en contra de la ciencia que se esta haciendo los logros de la ciencia que esta ya hecha”1, por tanto la sociología más que disputar la verdad, nos dice las condiciones en que se desarrolla esa disputa por la verdad dentro de un campo disciplinario.

La disciplina sociológica, se articula como una crítica a la epistemología tradicional y contemporánea, con lo cual va a articular el objeto del saber que le sera característico, logrando con ello la autonomía relativa que permitirá a la sociología ser un proceso de distanciamiento frente a otras formas de pensamiento, construyendo la mirada epistemológica sobre el objeto y logrando con lo anterior la profesionalización del saber científico a partir de la creación de cuerpos académicos e instituciones educativas2. En este último punto estaríamos entrando en lo que para Bourdieu representaría un campo científico, el espacio social desde donde tienen lugar las disputas y los avances del conocimiento científico.

Plantear la sociología relacional como un presupuesto el cual aspira a llegar reside en la capacidad de delinear al objeto de estudio mediante el refinamiento de la mirada sobre la realidad; Para Simmel “No hay ciencia cuyo contenido surja de simples hechos objetivos, sino que se implica siempre su interpretación y ordenación de acuerdo con categorías y normas que existen a priori para la ciencia en cuestión” (Simmel, citado por Frisby), por tanto la sociología se encarga de problemáticas, para las cuales las otras disciplinas tienen los elementos para observarlas y delimitarlas: el estadio actual del saber del campo científico, no es el lo ultimo ni es la verdad ultima, siguiendo a Elías, los presupuestos epistemológicos en los cuales se encuentra la sociología reside en la forma mediante la cual operan los procesos de conocimiento hacia un avance progresivo ligado al propio saber científico; este saber esta acotado por las limitantes del propio saber, en en la medida que la ciencia responde, como campo siguiendo a Bourdieu,a las formas sociales que autorizan los procesos de articulación del conocimiento, y a ciertas formas de representación de la forma de ser del ser social; el saber es superable en la medida que dentro del campo, los agentes con determinadas posiciones se ven enfrentados y obligados a poner en juego las posiciones y disposiciones mediante las cuales construyen los fundamentos teóricos

“el construir el juego como tal...como un espacio de posiciones objetivas que es causa ... de la visión que pueden tener los ocupantes de cada posición sobre las demás posiciones y sus ocupantes es obtener el medio de objetivar científicamente el conjunto de las objetivaciones mas o menos brutalmente reduccionistas a las que se entregan los agentes mas o menos metidos en su lucha, y de percibirlas como son, como estrategias simbólicas dirigidas a imponer la verdad parcial de un grupo como la verdad de las relaciones objetivas entre los grupos”. (Bourdieu)

Esta lucha o abjuración de creencias es lo que permite la ruptura epistemológica y por tanto la aparición de nuevas formas de conocimiento las cuales luchan frente al conocimiento dominante, el monopolio de representación legitima, reforzando con ello la dinámica del campo.

Para la sociología relacional es necesario romper con las dicotomías que fragmentan el saber e imposibilitan a la sociología hacerse de la totalidad del pensamiento social,mas que elaborar una teoría general, Simmel plantea una sociología que de cuenta de las interacciones de la sociedad y los puntos de intersección donde confluyen dichas interacciones, es decir dar cuenta de la forma en que lo social lejos de ser fragmentario, es un todo organizado; para Bourdieu en especifico es necesario objetivar la objetivación, mediante la ruptura con las determinantes que imposibilitan salir de la parcialidad y por ende de la falsedad bajo la cual se enuncia el juego del campo científico. Desde la perspectiva de Elías la construcción objetiva del objeto, no solo implica la perdida del sentido del objeto mismo, menciona que no es la cosa en si lo que interesa, si no le modo de como es apropiada por los grupos humanos insertos en la dinámica social. la ciencia se aprecia como un conjunto de disposiciones duraderas y estructuradas a lo largo del tiempo como producto del distanciamiento y ruptura altamente diferenciado con otras formas de saber que le preceden, es decir la forma como se racionaliza cada vez mas el conocimiento y como surgen a la vez nuevos modelos de pensamiento e instrumentos de lenguaje mas apropiados para las nuevas circunstancias planteadas. A la vez que se crean grupos quienes validan el conocimiento científico,”los grupos con pensamiento científico son en principio, grupos que critican o rechazan las ideas colectivas dominantes en una sociedad, aunque se apoyen en autoridades reconocidas a partir de investigaciones concretas y sistemáticas, que esas ideas colectivas no se corresponden con los hechos observables” 3, con ello Elías nos plantea el papel que juega la articulación de comunidades científicas, quienes estructuran el saber y definen al interior de la ciencia aquellos elementos que les son comunes y que definen el saber científico distanciándolo de aquel que no lo es.

2.1.Forma y contenido

Los planteamientos teóricos que subyacen a la obra de Simmel, Elías Y Bourdieu y que son afines, cumplen con un propósito explicativo similar,estos pueden ser explícitos o implícitos. Puede también, sacarse a la luz algunas de las problemáticas epistemológicas presentes en las obras, señalando semejanzas y diferencias, con el propósito de señalar los límites – difusos- de la influencia o posicionamiento frente a temas afines, que va de Simmel a Elías y de éste a Bourdieu; esto, con el propósito de enlazar algunos planteamientos que se desarrollan progresivamente y que uno u otro no profundiza por no ser de su interés y/o por concentrarse en un problema específico.

En este sentido se puede hablar de la distinción Forma-Contenido que atraviesa la obra de los tres autores, encontrándose presente en coordenadas distintas y horizontes explicativos dirigidos a cumplir un propósito cognoscitivo distinto. En Simmel Forma y Contenido, obedece a una distinción que se hace al analizar el mundo social; el contenido va representar los impulso, fines y deseos; mientras que la forma representa las interacciones y acciones recíprocas, en las cuales están implicadas los contenidos; sin que éstos impliquen la definición de los procesos sociales, ya que cabe aclarar que las formas son procesos a largo plazo (apríoristicos) que son figurados de manera histórica.


Forma y Contenido se encuentra en Elías, ligados a los presupuestos teóricos dentro de so sociología del conocimiento, donde plantea que los procesos que moldean las estructuras psíquicas de los individuos, obedecen a procesos cognitivos y emotivos, donde el diferencial de las disposiciones, implica un dominio de si y por tanto de lo exterior; con lo cual los linderos entre fantasía y realidad, -a lo largo del proceso civilizatorio de occidental- corresponden a los constructos cognitivos, mediante los cuales convergen, la serie de figuraciones que le dan forma a lo social de manera relacional.

En Bourdieu Forma y Contenido opera dentro del análisis que hace de la distinción como fenómeno propio de la conceptualización de la realidad social en tanto campos y de los procesos de diferenciación que surgen conforme se incrementa su complejidad; su autonomía y las formas simbólicas, desde donde se ejecutan los procesos de juego, e inversión de capitales, que refuerzan la lógica de los campos, contribuyendo a su reproducción. El análisis que hace Bourdieu de la violencia simbólica muestra la forma en se ejerce en aquellos procesos de dominación-diferenciación al interior de los campos cuya génesis es la sociedad moderna. Cabe considerar a este respecto que el análisis de procesos de larga duración que lleva a cabo Elías, en torno a la formación de los monopolios de la violencia en las sociedades occidentales bajo la estructura de los Estados Nacionales, que se da por supuesto en los análisis de Bourdieu, en torno a esta problemática: la violencia simbólica es una manifestación de la misma sólo cuando es imposible ejercer la violencia física directa.

Se observa en Elías que el problema de la distinción es un problema ligado con los fenómenos de sublimación que suponen las autocoacciones impuestas por el incremento y profundización de las redes de interdependencia, para Bourdieu las estructuras mentales, así como el fenómeno de la sublimación ceden su lugar al fenómeno de la distinción y de las formas diferenciadas de apreciación que resultan de la desigual distribución de los capitales

En los tres autores es necesario dar cuenta de los elementos que generan y posibilitan la aceptación de reglas del juego, así como la naturalización de la arbitrariedad social, en Bourdieu será el concepto de Campo y Habitus, en Elías Figuración, Sociogénesis y Psicogénesis y en Simmel las formas de Sociación.

Otro punto a discutir en lo que respecta el trabajo a desarrollar es la caracterización de ambas teoría. Es decir, si bien ambos se proponen trabajar más allá de categorías dicotómicas, una de ellas la relacionada con la distinción individuo/ sociedad, figuración y campo no son conceptos equivalentes. El primero hace referencia a la existencia social recíproca, cuya falta de rigurosidad y minuciosidad conceptual le permite integrar –o más bien disolver- los niveles micro y macro permitiéndole aprehender no sólo formaciones estructurales como lo representan los Estados-Nación sino también modelos de integración tales como una familia nuclear tradicional.

El concepto de campo –y su contra parte, el habitus si bien buscan quebrar ésta imagen dicotómica de la relación individuo/sociedad, el análisis de Bourdieu centra el interés de ambos en las sociedades modernas, cuya característica principal es la de tener campos constituidos históricamente; a pesar de apostar por la genética de los campos/habitus, es indudable que su existencia se limita sólo.


2.1.Individuo-sociedad.

El denominado pensamiento sociológico relacional, es una manera de generar conocimiento o la forma de incorporar al campo sociológico, grafías sociohistóricas propias de la dinámica social, las cuales permiten ubicar los procesos propios de la dinámica de las relaciones sociales dialécticas, entre lo objetivo y lo subjetivo, ambos como procesos que constituyen el orden social

La observación sociológica, en este contexto, plantea la salida al falso dilema de los fenómenos individuales y sociales, en los cuales se han entrampado algunas reflexiones sociológicas; en este orden, tanto lo individual, como lo social forman parte del proceso de estructuración social. En este tenor, lo social son procesos estructurados a largo plazo, donde lo que acontece son cambios parciales en el estado de las estructuras de interdependencia o en la forma y complejidad de la figuración social; donde lo individual, no esta directamente relacionado a posturas volitivas, ni lo social emparentado a formas mecánicas; sino que ambos son procesos diferenciados y diferenciadores, donde los procesos sociales, juegan una relación dinámica entre agencias y estructura social.

La sociedad es posible gracias a la constitución histórica de grupos de individuos, las interdependencias que se generan dentro de las series de relaciones de una realidad emergente ajustada y pautada de acuerdo a procesos lúdicos, donde las relaciones sociales permiten comprender que la interacción social es posibilitada por las individualidades, las cuales son piedra angular del proceso de construcción social, reconociendo al mismo tiempo que dicha interacción no es reductible a la capacidad volitiva y reflexiva de un conglomerado de agentes, sino entendemos que el cambio o la transformación de las pautas sociales parciales están dentro de las estructuras de interdependencia y complejidad social, ligadas directamente con los procesos figuraciónales a largo plazo; el cambio no se entiende para nuestros autores como algo novedoso y disímil, sino como una serie de transformaciones procesuales que modifican las visiones y figuraciones colectivas e individuales.

Georg Simmel, al tratar la compleja relación individuo-sociedad menciona que esta última no posee una exterioridad total mas allá del juego de interacciones entre individuos; sino por el contrario, lo que hace que la sociedad sea posible, es la existencia de individuos que se encuentran en interacción recíproca (Simmel1939:13 wilkis). Con ello Simmel, da a entender que la sociedad no es un ente o una substancia, ajena a los individuos, ni estos un elemento reproductor de acciones sociales. La sociedad, es por tanto un espacio estructurado y estructurante, que da forma a la multiplicidad de interdependencias que ligan entre sí a los individuos4 en series de interrelaciones múltiples y complejas.

En Simmel hay una preocupación por dar cuenta de la vida social por medio de la relación que se establece entre las formas sociales de acción reciprocas, o formas de sociación, y la las motivaciones, intereses, impulsos, fines y objetivos que dan pie a las acciones o que se contienen en ellas; la sociación es la forma, o serie de acciones recíprocas mediante las cuales los individuos, sobre la base de los interese, ideales y motivaciones afectivas,establecen interacciones que superponen el orden de la vida social.

Lo social se presenta en esta artículación bajo la unidad de las formas y contenidos, es decir, en la interacción de elementos sociales e individuales; así lo social se bifurca en al unidad establecida entre forma y contenido, entre las formas de sociación y las motivaciones de esas formas. De esta manera sociedad y acciones recíprocas, como procesos relacionales, representan una apuesta por transformar la concepción de una sociedad exterior y por ende superior sal individuo y por otro lado frente a las apuesta de una sociedad hecha a partir de las intencionalidades de los individuos; sino mas bien como una serie de procesos que implican la estructuración de una sociedad modelada en el espacio tiempo, no inmóvil, sino procesual en la mediad que es puesta en juego por las interacciones entre individuos.

De esta manera la sociología Simmeliana se va a proponer dar cuenta de procesos, que articulan la relación individuo-sociedad, procesos o interacciones donde los finos hilos de las relaciones sociales son procesuales ligando la constitución de lo social como un proceso histórico, dando lugar a la singularidad del individuo.“Hay que examinar las acciones recíprocas particulares, que se ofrecen en masas, a las que no esta habituada la mirada teórica, considerándolas como formas constitutivas de la sociedad, como partes de la socialización.” (Simmel, 1939: 27), estas acciones recíprocas, -a veces ignoradas por la sociología- son las singularidad que conforman los grandes proceso de articulación de las grandes unidades mayores: Estado, Religión,Cultura. Este tipo de mirada, evita substancializar a la sociedad como un ente independiente de las interacciones entre los individuos.

Así la relación entre individuo-sociedad o figuraciones y acciones recíprocas permiten la inteligibilidad del movimiento social, lugar desde donde se fragua el acontecer social. Así para Simmel la realidad social es un producto del hacer y sentir que los del entramado de relaciones producido por la serie de interdependencias entre individuos; pero también señala que tanto instituciones o tradiciones, anteceden a los individuos interactuantes, es decir, hay un mundo dado, es la reconfiguración de las interacciones la que hacen posible la trama social, “La sociedad en su vida, que se va realizando continuamente, siempre significa que los individuos están vinculados por influencias y determinaciones recíprocas que se dan entre ellos” (Simmel, 2002a:33).

Sociedad e individuo forman un tipo de relación donde las interacciones sociales están directamente ligadas con la experiencia cognitiva del sujeto, es decir, partimos del hecho que si bien lo social antecede a la puesta en práctica del sujeto, es finalmente esta puesta en práctica la que permite el entramado de juegos que constituyen a la sociedad; pero esta experiencia, no es mas que producto de los procesos y constitución del orden de realidad,con el cual los individuos pueden moverse dentro del orden social, es decir, la constitución de un conocimiento practico a manera de apriorì que permite a Simmel, establecer la experiencia como un modelo epistémico, el cual permite y regula las interdependencias y acciones reciprocas de los individuos en el proceso de configuración del orden social como un todo hegemónico. Así podemos mencionar que para Simmel, individuo-sociedad, antes que ser una separación analítica, es lo que constituye la unidad diferenciada que da orden al mundo social, por que hace de la sociedad un acontecimiento o un fluir constante.



Individuo y sociedad para Norbert Elías, representó uno de los ejes fundamentales a la hora de articular el proyecto teórico que acompañaría el libro “El Proceso de la Civilización”, donde lleva a cabo una seria crítica a las limitaciones conceptuales que la tradición sociológica incorpora a la hora de dar cuenta de los procesos sociales¸ y por otro lado la petrificación o atrincheramiento conceptual que hace de la sociología un modelo de explicación estático, que le resulta más fácil hacer del objeto un hecho social cosificad, antes que una serie de relaciones diferenciadas que constituyen el hacer y quehacer dela disciplina como un subcampo de la ciencia con autonomía relativa


En este sentido Elías se muestra crítico ante las formas en que se articula el pensamiento sociológico, proponiendo de antemano un cambio de actitud mental frente a los procesos sociales, lo cual representa un enfrentamiento con las teórias sociológicas consolidadas. Para este efecto, menciona Elías urge la necesidad de artícular nuevos modelos conceptules, que no petrifiquen la realidad, sino que den cuenta de las relaciones sociales de manera procesual, que de cuenta de las interacciones que se suceden en tanto hay una relación directa entre agencia y estructura, entre procesos que configuran y modelan una forma específica de la sociedad, modelando al individuo, pero que es reconfigurada por la serie de interdependencias que entablan los grupos de individuos y que conforman y motivan la diferenciación social.

Uno de los presupuestos teóricos que Elías revisa como prototipo de las formas procesuales a la hora de analizar los procesos sociales, es la problematización de la dicotomía individuo-sociedad, como un elementos que nos dice -en el caso de las investigaciones eliasianas- los procesos involucrados que constituyen el proceso civilizatorio y racionalizador en la conformación del proyecto de sociedad.

De esta manera Elías busca trascender las límitantes lingüisticas y conceptuales en las cuales la sociología fija sus propios límites, la dicotomía individuo sociedad, resulta paradojica por que ella representa un objeto epistemológico diferenciador que orilla a la sociología a debatirlse entre la sociedad como objeto aprioristico o al individuo como un elemento generador de la sociedad. Para Elías trascender esta falsa dicotomía, consiste en desmantelar el planteamiento de dicha tensión por ser solo un artíficio; por ello menciona que “ si no se está en condiciones de pensar más allá de la oposición de los términos ‘individuo’ y sociedad, y se considera ésta simplemente evidente, se cae en un erro. La costumbre lingüistica que lleva a considerar los mencionados terminos en este sentido es un hecho relativamente reciente.” (Elías, 1990a;180), con ello hace patente que los condicionamientos históricos que modelan los conceptos de una forma gradual de acuerdo a la forma de conocimiento humano.

De esta manera se cuestiona la forma histórica mediante la cual individuo y sociedad han sido formulados como una serie de oposiciones, tanto en el discurso científico, como en la doxa, Elías se pregunta:
Qué es esta sociedad que formamos todos nosotros, pero que ningún de nosotros, ni siquiera todos nosotros juntos, hemos querido y planificado tal y como hoy existe, que sólo existe por que existen muchas personas y que sólo permanece por que muchas personas particulares quieren y hacen algo, esta sociedad cuya estructura, cuyas grandes transformaciones históricas, es evidente que no dependen de la voluntad de personas individuales? (Elías; 1987; 2)

De esta manera habría una barrera semántica que funge como distancia entre individuos con una identidad reflexiva y por otro una sociedad que aglomera cada una de las posiciones o formas en que ese individuo ha de representarse. Si bien la modernidad se ha encargado de extrapolar esta diferenciación, pues recordemos que en sociedades no modernas, las formas de individuación eran relativamente escasas, en tanto las formas de socialización implicaban una colectividad como referente de pertenencia identitaria.

Este proceso de diferenciación no implica la postura filosófica que antepone al ego como el espacio en donde fluye todo proceso reflexivo, si bien las formas en que se articula el saber y el conocimiento5, implican que sea la experiencia remitida a un sujeto pensante, esta imagen no supone diferenciación alguna entre la parte social y la parte individual, es decir, se comparte con Elías que lo social es una serie de interdependencias entre individuos reflexivos, antes que un entramado donde la imagen del individuo como creador y origen solo corresponda a una imagen ontológica que supone saber como una fantasía o poderío exclusivo de un solo individuo, antes que un proceso social,
“Las palabras dadas con que cuenta el hablante particular, los mismos conceptos, que contribuyen de forma decisiva a determinar el modo de pensar y las acciones de la persona criada bajo si esfera, hacen, en último término, que parezca como si el ser humano partícular, tildado de individuo, fuera ontológicamente distinto a la multiplicidad de las personas presentadas como sociedad. (Elías, 1990a;11).

De esta manera Elías hace manifiesto que la forma en que la filosofía supone al sujeto de conocimiento, supone una tradición que hace de sujeto y objeto un modelo con el cuál se da por sentado que el primero corresponde a la imagen de un individuo aislado, lejano a los condicionamientos del mundo, teniedo como base que las ideas serían producciones independientes desvinculadas del mundo social, mientras que por oro lado, el segundo, solo es producto de un mera relación material con el mundo, o bien un artificio expuesto al que hay que desentrañar por que dice la forma en como lo social es independiente y posee una estructura independiente de los individuos. Con ello Elías aclara que mas que categorias de entendimiento, son elementos reificadores propios de la condición conceptual con los cuales buena parte de las tradiciones de conocimiento, extrapolan y diferencian como opuestos formas que en Elías serían niveles de diferenciación e integración dialécticos con los que se conforma y se aprehende el modo en que se articula, en el caso del objeto de la sociología, las formas sociales.

Este juego dicotómico en que se ha enfrascado la explicación sociológica, petrifica la realidad que quiere aprehender impidiendo con ello la aproximación conceptual que de manera procesual nos indique como operan los niveles de integración que permitan una mejor aprehensión tanto de la constitución de lo social como series de interdependencias, así como los procesos de individuación que implican un reforzamiento de las formas de colectivización. “la cosificación y deshumanización de las figuras sociales que se dan en la reflexión, favorecidas por la tónica predominante de formación de las palabras y los conceptos, conduce a su vez a la peculiar metafísica de las figuras sociales que se usa tanto en el pensamiento cotidiano como en el sociológico.” (Elías, 1995b;16)

Elías a lo largo de sus obras se impuso destrabar la complicada estructura lingüística de la sociología clásica proponiendo nuevos medios conceptuales a partir de rescatar las mediaciones que orillen a abandonar el estado metafísico en que se entrampan algunas posturas sociológicas, evitando la substancialización conceptual la cual hacen de lo social un elemento diferenciado de la vida individual y viceversa, evitando con ello la perdida del poder de análisis que posee la sociología para explicar como es posible la sociedad.

Las implicaciones de la propuesta de Elías da pie a la superación teórica mediante una perspectiva relacional, donde las formas procesuales de constitución de la sociedad, ayudan a la desnaturalización de algunas concepciones teóricas incorporan por ser elementos que estructuran la vida práctica; esto consituye un lastre,-observa Elías- por que implica pensar en antinomias que en vez de explicar los procesos sociales, buscan solo la parte funcional de estos como procesos reguladores que mantiene a lo social entre la tensión del orden y conflicto y por tanto solo apuntan a visiones que hacen del analísis una forma de cosificación de la realidad, en tanto ocultan las series de relaciones procesuales en su interiror.

“Las investigaciones que siguen no son comprensibles si compartimos esta idea y permitimos que se nos oculte lo que de hecho es observable en el comportamiento de los seres humanos; no son comprensibles cunado se pierde de vista el hecho de que los conceptos como 'individuo' y 'sociedad' no se remiten a dos objetos con existencia separada, sino a aspectos distintos,pero inseparables, de los mismo seres humanos... Ambos conceptos tienen el carácter de procesos y no es posible en absoluto hacer abstracción de este carácter de proceso en una construcción teórica que remita a los seres humanos.. ambos conceptos tienen el carácter de proceso y no es posible en absoluto hacer abstracción de este carácter de proceso en una construcción teórica que remita a los seres humanos. Por el contrario, resulta imprescindible incluir este carácter procesual en la teoría sociológica y en las otras que se refieran a los seres humanos.”(Elías, 1987,16).

Así de esta manera vemos en Elías, la preocupación por articular un pensamiento sociológico relacional que involucre a los conceptos que de una manera han sido estructurados ontológicamente como opuestos, con independencia unos de otros; en este sentido cabe mencionar que se busca socavar a las diversas arquitecturas teóricas de la sociología, a partir de vincular espacios conceptuales considerados propios de otras disciplinas como la psicología y la antropología e inclusive la biología y la física, sin que esto se entienda como un eclecticismo o un modelo vulgar de multidisciplina6; sino como señala el propio Elías, ubicar los modelos de integración, que permita dar cuenta de los procesos de larga duración donde los procesos sociales y biológicos se conectan entre sí, en un intento por comprender la capacidad humana de lenguaje y simbolización que permite el desarrollo de las sociedades, explicados a partir de la reconstrucción psicogénetica y psociogénetica, que nos dice mucho sobre el carácter procesual y dinámico que permite la superación de individuo y sociedad, fusionándose en la trama de interacciones que hacen de lo social un vasto deposito de interacciones e interdependencias en autonomía relativa históricamente constituidas.

Dentro de este contexto la sociología procesual elíasiana opone al Homo Clausus, filosófico el Homines Apertí, es decír, frente a la figura del individuo cerrado, singular y autónomo de la sociedad, se requiere hablar de un individuo plural inserto en una serie de interdependencias entramadas con otros individuos, donde los modelos de figuraciones son el referente que constituye el punto de observación, desde el cuál se ubican la trama de interdependencias donde actúan los sujetos y se enlazan en tiempos históricamente definidos.

“La interdependencia es fundamental y determina la manera en que los 'objetos', actúan sobre los 'sujetos', los 'sujetos' sobre los 'objetos', los fenómenos naturales no humanos sobre las personas, y las personas sobre la naturaleza no humana. Como quiera que se le quiera llamar, se trata de una interdependencia ontológica, existencial. El dualismo ontológico, la concepción de un mundo dividido en 'sujetos' y 'objetos' conduce al error. Crea la impresión de que los 'sujetos' pueden vivir sin los 'objetos'. Induce al ser humano a preguntarse cuál de los dos es la causa y cuál el efecto. Cuando consideramos unidades que se encuentran ontológicamente en una interrelación funcional mutua-como, por ejemplo, el estomago y el cerebro,las instituciones económicas y las políticas, o incluso el ser humano y la naturaleza no humana-, nos topamos con relaciones de un tipo que ya no puede ser abarcado completamente por un modelo mecánico de relaciones causa/efecto”. (Elías,1990b;70)

La propuesta de analizar las series de interdependencias permite, de manera analítica, que las reflexiones sobre los procesos en que la autonomía relativa implica el hacer de los sujetos, dentro de las tramas complejas donde la constante diferenciación hace que las series de interdependencias se hagan mas diferenciadas, generando con ello que las vinculaciones entre los individuos, en su hacer, se involucren socialmente, asi como también con la relación física con las cosas y el espacio. Con ello nos estamos refiriendo a lo que Elías entiende por figuración; la cual “... es una herramienta para flexibilizar la presión social que nos lleva habitualmente a pensar a 'individuo' y 'sociedad' como si fuesen dos figuras distintas y antagónicas”.(Elías, 1995b;142), los modelos de figuración se refiere a un equilibrio que se entrama relativamente equilibrado por las relaciones de poder que se establecen en las interdependencias; así entonces, el poder va a definir la forma en como los vínculos que se dan por las interdependencias van a generar la integración de las partes de manera dinámica y relacional, a la vez que suponen las formas de orden y conflicto que hacen de lo social una estructura dinámica y diferenciada.

Esta imagen del entramado social hace que el proceso figuracional, represente los diversos planos, forman una red, donde la forma depende de los entrelazamientos que ponen en práctica dentro del entramado social; de esta manera Elías recurre a los modelos de juegos para explicar como dentro de lo social, las interdependencias operan en distintos niveles de acuerdo a las regulaciones, cantidad de jugadores y niveles de dificultad, y sobre todo la utilización y movilización de recursos, que en Elías configuran al Poder, como recursos que son transversales y que en las interdependencias equilibran, según los jugadores movilicen sus recursos, para tensar o relajar la dinámica del entramado en las cuales las posiciones cambian constantemente, con ello quitando la clásica acepción que hace de la sociología sobre el poder como un elemento diferenciador entre dominados y dominantes. Otro punto que es necesario resaltar es que el modelo de juego, siendo una praxis humana, las series de interdependencías no son planeadas y ni pensadas por individuo alguno, no dependen de una capacidad volitiva, o intencionalidad, sino que dependen de una autonomía según la regularidad del juego se desarrolle dentro de patrones definidos históricamente.

Otro punto dentro de la sociología Eliasiana para abordar relacionalmente lo social, lo constituyen la serie de pronombres personales, como algo común y estructurado en todos los grupos humano y sociedades, en tanto las interdependencias vinculan o agrupan entre sí comunicaciones directa so indirectas, los pronombres son coordenadas que identifican a los sujetos en las coordenadas de las interdependencias, cuya función se indica de acuerdo a los encadenamientos que se inician en la identificación y diferenciación de un “yo” que presupone un “tu” y que generalmente incorpora un “nosotros” o “ellos” formando una pluralidad o encadenamientos resalta de manera evidente las coacciones que se ejercen entre individuos, como con el conjunto de conglomerados humanos.

La serie de pronombres representa los vínculos sociales entretejidos por los individuos, por ello, para las propuesta de Elías, permite mostrar el carácter no estático de las posiciones que se juegan en lo social, como se da por sentado en las teorías de roles; El carácter abierto y procesal que poseen los pronombres detalla la red de interdependencias en las que se hallan insertos los individuos dentro del mundo social.


En Bourdieu la diferencia individuo-sociedad,la podemos ubicar, dentro de los análisis que hace entorno a la practica social, tratando de dar cuenta con ello de los aspectos que dimensionan el hacer del ser social en el mundo. De esta manera, Bourdieu, heredero de la tradición epistemológica francesa, entre el estructuralismo y la fenomenologìa, renuncía a las pretensiones monistas del primero que da por sentado un mundo regulado conforme a reglas, donde el actor solo es un instrumento de las disposiciones de las estructuras; y por otro lado de las reducciones fenomenológicas, que atribuyen al séntido del hacer social a un sujeto, que vìa la experiencia construye al mundo.

En Bourdieu individuo y sociedad representan la articulación necesaria para entender los dos momentos en que se constituye la acción social como proceso relacional, entre la conformación de un sujeto social y la sociedad como proceso de constitución de las acciones y relaciones sociales.

Campo, capital y habitus son categorías que surgen de la preocupación por explicar los fundamentos de una acción práctica, ligada a la conciencia y a la acción, no reductible una a la otra,pero que se relacionan en tanto las disposiciones prácticas de los individuos responden a las puestas en escena de las posiciones sociales mediante las cuales, las interdependencias recrean lo social como una unidad.

En Bourdieu la apuesta por superar el reduccionismo del binomio individuo-sociedad, consiste en tomarlos como enfoques dialécticos, integrando a ambos dentro de una concepción que se proponga el análisis de todos los procesos que acontecen dentro del mundo social, en tanto prácticas que acontecen dentro y fuera tanto del individuo como de la sociedad. En este sentido,para Bourdieu, plantea que dar cuenta de las objetivaciones del mundo social, implica reconocer como lo social se hace cuerpo (habitus) y como el cuerpo confluye en las disposiciones que conforman al mundo social en tanto resultado de la confluencia de una forma de ser del ser social. Nos referimos en términos concretos, a que los individuos, adquieren la serie de disposiciones provistas por la cultura, dando con ello sentido a la propia existencia, al tiempo que reconfiguran el orden sucesivo de lo social a través de la serie de rupturas que le permiten movilizar los recursos ofertados hacia procesos de distinción o diferenciación de un grupo social a otro.

Partiendo del concepto de habitus que para Bourdieu consiste en: un sistema de disposiciones duraderas y transferibles, estructuras estructuradas predispuestas para funcionar como estructuras estructurante, es decir, como principios generadores y organizadores de prácticas y representaciones que pueden ser objetivamente adaptadas a u fin sin suponer la búsqueda consciente de fines y el dominio expreso de las operaciones necesarias para alcanzarlos, objetivamente “reguladas” y “regulares” sin ser el producto de la obediencia a reglas y a la vez que todo esto, colectivamente orquestadas sin ser producto de la acción organizadora de un director de orquesta.”(Bourdieu;1991;)

Para Bourdieu dar cuenta del habitus, parte de la constitución de sociedades modernas cuya característica es la constitución de campos constituidos históricamente, de esta manera da por hecho que los individuos constantemente van adquiriendo toda una serie de elementos que configuran las disposiciones para la puesta en práctica dentro del correr de la acción, con lo cual hacen representaciones mentales de conocimiento sobre los ordenes sociales,con los cuales aprehenden y modifican las disposiciones según la adecuación de las reglas, implícitas o explicitas, haciendo con ello posible la sociedad.

En un mundo socialmente estratificado, nos dice Bourdieu, la internalización de los modos prácticos de acción, ya sea por adquisición o por incorporación, va a depender del proceso de socialización al cual el individuo responde, es decir, según el origen social y posteriormente la relación con las instituciones sociales, y los entramados o estrategias que posibiliten el acrecentamiento del capital simbólico, a manera que posibiliten las aspiraciones y expectativas individuales, mismas que cumplen una función social al ser exteriorizadas tendiendo a la reproducción de las estructuras objetivas, las cuales no son otra cosa que la sociedad estructurada en ordenes discursivos, los cuales una vez hechos cuerpo, mantienen y objetivan lo social, al generar las condiciones para su reproducción a la vez que los individuos amplían el universo de expectativas que conforman los ordenes de acción que posibilitan su mundo, todo ello a partir de una relación dinámica donde las disposiciones se captan de manera activa, aun con la coacciones estructurales. Bajo estas premisas la concepción que tienen la sociología sobre el mundo social rompe con la dóxa que lo mira de manera estatica debido a que la serie de disposiciones, por ser producto social fuesen rígidas; sin embargo las representaciones sobre el mundo social varían según las disposiciones constituidas como ejes cognitivos para el desarrollo de la acción.

Bourdieu a partir de la teoría de la práctica hace explícito que los objetos de conocimiento, (en toda la extensión del concepto conocimiento), son construidos, no incorporados previamente, como un a priorí; esta constitución corresponde al sistema de disposiciones que hacen de las prácticas operaciones sociales, así el habitus es un principio generador y organizador de prácticas y representaciones, que hacen confluir las expectativas sociales, como las expectativas individuales.

El mundo práctico donde las disposiciones son puestas en práctica, es un mundo históricamente constituido,pero no por ello cambiante; así las regularidades que mantienen los niveles de acción,son una condición funcional que permite y da pauta a la regulación de las formas de adquisición y aprehensión del habitus, como dimensión del mundo social, hacia las formas en que los individuos hacen su hacer en el mundo. Por tanto el habitus se figura como un correlato entre el mundo objetivo y el mundo subjetivo, y la serie de interacciones e interdependencias que hacen que las expectativas de ambos mundos se regulen posibilitando unas y condicionando otras por lo cual las prácticas mas improbables se encuentran excluidas sin un examen previo, sino más bien como una categoría de lo impensable (Bourdieu, 1991).

proceso histórico por excelencia, el habitus conforma los ejes operativos del mundo objetivo y del mundo subjetivo, a partír de los principios generadores, asegurando las expectativas a través de la presencia del pasado como experiencia, al vez que el sistema de disposiciones permite las transformaciones de manera regulada, con lo cual el hábitus se figura como una libertad condicionada y condicional que se aleja de las creaciones imprevisibles, como de la reproducción mecánica de sus condiciones originales (Bourdieu y Wacquant, 1995), así de esta manera se generan lógicas prácticas que permiten, en un primer momento la continuidad de la acción según la regularidad social y segundo dar cuenta de la forma en que la historia social objetivada (campo) y la historia incorporada (habitus) confluyen relacionalmente a modo que el juego social permite la incorporación y generación de acciones con las cuales, la figuración del mundo social es siempre procesual, teniendo como limite a lo social mismo (cfr Bourdieu y Wäcquant, 1995)

Por tanto individuo y sociedad en Bourdieu representan una metáfora del juego socia,l que condiciona la reproducción de un modo de vida determinado, sin que este se entienda como destino, sino como una forma del mantenimiento de ordenes estructurales, los cuales, se ven modificados en tanto el amplio universo de disposiciones son puesta en práctica y llevadas en sentido que ese mismo orden estructural reproduzca sus condiciones de existencia.



3.La ruptura de las dicotomías. La sociología relacional como punto de observación

El denominado pensamiento sociológico relacional, es una manera de generar conocimiento o la forma de incorporar al campo sociológico, grafías sociohistóricas propias de la dinámica social, las cuales permiten ubicar los procesos propios de la dinámica de las relaciones sociales dialécticas, entre lo objetivo y lo subjetivo, ambos como procesos que constituyen el orden social

De esta manera remitirnos a tres autores, es en parte por que en ello hay una preocupación común por generar conocimiento sociológico a partir de la incorporación de principios históricos provenientes de la dinámica de las relaciones entre las formas objetivadas e interiorizadas, las cuales de manera dialéctica construyen lo real.

Con ello pretendemos prefigurar una tradición sociológica, la cual, si bien no comparte un espacio sucesivo circunscrito a una escuela o tradición, podemos afirmar que el hecho de incorporar al análisis las formas objetivas e interiorizadas, en sus respectivos procesos de articulación teórica; permiten comprender que la interacción social es posibilitada por las individualidades, las cuales son piedra angular del proceso de construcción social, reconociendo al mismo tiempo que dicha interacción no es reductible a la capacidad volitiva y reflexiva de un conglomerado de agentes, sino entendemos que el cambio o la transformación de las pautas sociales parciales están dentro de las estructuras de interdependencia y complejidad social, ligadas directamente con los procesos figuracionales a largo plazo; el cambio no se entiende para nuestros autores como algo novedoso y disímil, sino como una serie de transformaciones procesuales que modifican las visiones y figuraciones colectivas e individuales.

De esta manera los supuestos teóricos se comparten por que atienden y formulan preocupaciones que las otras formas de pensamiento sociológico da por sentado; se constotuye por tanto en otra manera de hacer sociología frente al sima teórico tradicional estancado en las dicotomías individuo-sociedad, sujeto-objeto, naturaleza-cultura; etc. Por tanto las estrategias de juego social son los elementos procesuales mediante los cuales para nuestros autores nos podemos acercar analíticamente a las dinámicas funcionales.

En este sentido la capacidad relacional que posee el tomar la dinámica social como juego social es un elemento subyacente al estudio de la dinámica funcional de procesos sociales interrelaciónales; la imagen del juego permite analizar los procesos de construcción histórica de los conglomerados humanos, las interdependencias entretejidas por los agentes, todo ello relacionado con una realidad emergente, ajustada a reglas implícitas y explicitas que trascienden y son puesta en práctica antes de la intervención del grupo, clase o institución especifica; por tanto los procesos de juego trasciende la práctica y la conciencia de los agentes pues no sería posible sociológicamente hablando, entender y explicar sus acciones fuera de la figuración o entramado del juego (CfrElías;1999; 112-13) así de esta forma para Elías y en general para nuestros autores base, lo social es un proceso dinámico constante, que trasciende al agente, pero no elimina su capacidad reflexiva, por el contrario, las series de interdependencias permite, en palabras de Goffman referenciar la acción, utilizar una mascara hacia escenarios sociales diversos; Regresando a Elías el proceso se daría de la siguiente manera:

“Tanto la propia figuración del juego como la imagen que el jugador individual tiene de esta figuración, la manera como vive la marcha del juego, van cambiando conjuntamente en una dirección específica. Cambian en interdependencia funcional como dos dimensiones inseparables de un mismo proceso. Es posible considerarlas separadamente, pero no como dimensiones separadas” (Elías; 1999; 100)

Derivado de esta serie de confluencias de los que denominamos sociología relacional permite delinear los puntos de observación para el desarrollo de una investigación que se cimente aspectos teóricos-metodológicos, que rompan con el atrincheramiento conceptual, haciendo de los conceptos algo en movimiento. Uno de los aspectos es laa particularidad de la serie de autores que se retoman; pues en su mayoría estos se encuentran marginados de la esfera académica, por ser sus temas de investigación transversales y por no hallarse ligados a las discusiones de las principales corrientes teóricas inmersas en fundamentar un programa fuerte para la sociología y por no constituirse como teorías generales; sin embargo esta marginalidad no les ha impedido fundamentar un programa sociológico, las investigaciones y presupuestos epistemológicos que las sustentan dan cuenta del proceso de constitución de la sociología como una disciplina científica, con un programa vasto para aprehender lo social.